CFK pregunta a la Corte si debe sesionar el Senado

multimedia.normal.b978f69a1feb0b96.6372697374696e61204b697263686e65722053656e61646f5f6e6f726d616c2e6a7067

La Vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner, presentó ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) una demanda que calificó y pidió de la siguiente manera: “acción declarativa de certeza contra los poderes del Estado Federal a los fines que en el marco excepcionalísimo del actual estado de emergencia desencadenado por la Pandemia originada por la enfermedad causada por el COVID- despeje el estado de incertidumbre respecto a la validez legal de sesionar mediante medios virtuales o remotos, en aplicación del artículo 30 del Reglamento del al H. Cámara de Senadores de la Nación en cuanto este establece que “​Los senadores constituyen Cámara en la sala de sus sesiones y para los objetos de su mandato, salvo en casos de gravedad institucional.””

En dicha demanda se confunde quién es el demandado (los tres poderes del Estado) con quien es el actor (el Senado, una de las cámaras del Legislativo), ni se denuncian los domicilios de los tres poderes del Estado demandados.

La presidente del Senado no está facultada en forma expresa, por la Cámara que preside, ni por su reglamento, para entablar esta acción judicial. Para ello el Senado debió haberse reunido, lo que no ha ocurrido a pesar de estar en el período de sesiones ordinarias, las que no han sido suspendidas, ni la Constitución permite que ello suceda. Tampoco el Jefe de gabinete de ministros ha comparecido a hacer el informe mensual a que está obligado.

En el escrito de CFK no se precisa cuál es la controversia, ni entre quienes se plantéa, ni se denuncia en que le afecta a ella, como la Presidente del Senado, o al mismo, que dice representar. Esta supuesta incertidumbre acerca de que si las leyes que sancione el Congreso durante la emergencia, utilizando las nuevas tecnologías, van a ser o no constitucionales, es la misma que ocurre cada vez que se lo hace cuando no hay “gravedad institucional”.

La Corte no es un órgano de consulta de los otros poderes u órganos del Estado, por lo que la acción declarativa de certeza no parece el camino indicado para hacerla. Esta acción sólo cabe para despejar incertidumbres entre personas y posturas concretamente diferentes.

El haber elegido al más alto tribunal de la República, la CSJN, para iniciar este juicio no está explicado en la demanda, ni en el mismo se indica por qué se saltearon las instancias inferiores del Poder Judicial.

La imposibilidad, señalada en la demanda, de que el Poder Ejecutivo en la emergencia no pueda dictar leyes penales o tributarias, qué solo puede sancionar el Congreso, ha hecho decir a algunos que lo que se quiere es que el Senado apruebe el proyecto que grava a las grandes fortunas. Pero para que ello sea posible, la ley debería estar ya sancionada por la Cámara de Diputados, como indica la Constitución; algo que aún no ha ocurrido, ni sabremos si alguna vez sucederá.

Otros quieren ver en este accionar que el Congreso siga sin sesionar hasta que la CSJN se expida, lo que calculan que puede demorar mucho tiempo.

La República tiene tres poderes, de los cuales el más representativo e importante es el Legislativo, y ninguna emergencia justifica que los poderes se concentren en el Presidente, ni lo suple la reunión con los gobernadores, ni un muy respetable consejo de médicos.

Nuestros representantes, los diputados y los senadores, son los que mejor pueden hacer escuchar nuestras voces y tomar las grandes y graves decisiones que las circunstancias imponen.

Por ello, las cámaras deben sesionar en su recinto y cuando haya “gravedad institucional” donde mejor puedan hacerlo, en forma presencial o virtual, y sus presidentes deben convocarlas sin necesidad de consultarle a la CSJN.

 

Córdoba, abril de 2020.

Un parate a la desglobalización

IV2003_Coronavirus_ 1654083868_1200

La despiadada y veloz difusión de la pandemia del Covid-19, ha frenado la reacción nacionalista que en este siglo se había comenzado a imponer en la política de muchos países y regiones, invocando el proteccionismo, la invasión migratoria, la seguridad y otros “intereses localistas” dañados por la globalización.

Prueba de ello son el surgimiento de liderazgos políticos como los de Donald Trump (EEUU) -con su “América primero”-, de Vladímir Putin (Rusia), Jair Bolsonaro (Brasil), Víktor Orbán (Hungría), Narendra Modi (India), Shinzō Abe (Japón), Mateo Salvini (Italia), etcétera; y las reacciones secesionistas como la de Cataluña o el Brexit del Reino Unido.

Esto nos prueba que las murallas y fronteras con que fraccionamos el mundo no sirven para frenar ni detener la epidemia. Los anti-vacunas quedaron sin argumentos. Y si se descubriera una en Israel, ella debería servir también para Irán y viceversa; o si lo fuera en EEUU se debería usar en también China y viceversa, a pesar de sus diferencia políticas. El remedio en el planeta y en el interior de los países, regiones y familias, es unirse para no contagiarnos y curar a los enfermos.

Igualmente, esta trágica experiencia nos demuestra que la globalización exige la unión de nuestros países, como hizo la Unión Europea, y como intentamos iniciarla nosotros con el hoy estancado Mercosur. No sólo para alguna vez concretar aquel ideal histórico de “las provincias unidas del sur”, que expresa nuestra Declaración de la Independencia -votada en Tucumán en 1816- y que invocamos cuando entonamos el Himno Nacional, lo que hoy significaría conformar una confederación de los Estados Unidos de Sudamérica que nos ayude a empoderarnos para afrontar los requerimiento que el mundo nos impone.

Pero la globalización nos exigirá mucho más, como es trabajar para concretar -alguna vez- un gobierno mundial, democrático y republicano, que supere las debilidades de la ONU, de los G-20 y demás organismos internacionales. Que no sólo sirva para enfrentar eficazmente las pandemias, sino también para evitar y castigar atentados y conflictos bélicos; regular el mejor desarrollo de la tecnología -especialmente la nuclear-, las finanzas y el comercio internacional y las migraciones; y reducir las desigualdades, las discriminaciones y la pobreza; garantizar mejor la libertad religiosa y los derechos naturales de las personas: a la vida, a la libertad y al trabajo.

Y, ¿la grieta?

Parece estar en cuarentena. El gobierno abandonó la tendencia a gobernar solo con el 48 % de los que lo votaron, y parece convencido de hacerlo con y para “todos y todas”, lo que

hasta ahora le está dando mejores resultados que los obtenidos en sus primeros cien días en la Casa Rosada.

El presidente Alberto Fernández, el 19 de marzo, en compañía de gobernadores opositores y oficialistas, declaró el: ¡quédate en casa! y propuso una política de salud, que une y coordina nuestro fragmentado sistema público de salud (DNU 297/20). Tanto el de gestión estatal (Nación, provincias y municipios), como el de la seguridad social (obras sociales nacionales, provinciales o sindicales) y el de gestión privada (mutuales, prepagas y pagos), atendiendo las grandes diferencias y falencias que hay en las prestaciones en el extenso territorio argentino. Los análisis de los testeos de los casos de coronavirus que estaban concentrados sólo en el Instituto Malbrán de Buenos Aires, se descentralizaron en nuevos centros ubicados en el interior del país. Los militares reaparecieron -desplegados en todo el país- para hacer “contención social”.

Esta experiencia política de consensuar no debe servir sólo para derrotar la peste, sino que tendríamos que hacerla extensiva a otros graves problemas en los que no damos en la tecla desde hace tiempo. Como, por ejemplo, en la confección de un plan económico, la negociación de la deuda con el Fondo Monetario y los bonistas privados, la redacción del Presupuesto 2020, las reformas del Congreso y de la Justicia, el convocar a un congreso pedagógico que discuta y acuerde: cómo educar en el siglo XXI, etc.

En fin, las desgracias vienen siempre acompañadas de algunas enseñanzas positivas,

¡No dejemos de aprovecharlas!

Córdoba, marzo de 2020.

La renuncia del diputado Scioli

Scioli-primarias-posiciona-presidenciales-Argentina_EDIIMA20150810_0067_4

El cuórum obtenido con la presencia del ex diputado Daniel Scioli en la Cámara de Diputados en la sesión del 27 de febrero pasado, en que se dio media sanción de ley de jubilaciones (de “privilegio”) especiales de jueces y diplomáticos, es inconstitucional porque Scioli dejó ese cargo, días antes, al presentar su renuncia. Con motivo de la impugnación del diputado Mario Negri a la decisión del presidente del Cuerpo, Sergio Massa, de dar por iniciada la sesión, éste admitió que la renuncia fue presentada pero “no fue aceptada por el cuerpo” y su designación como embajador de Brasil no está “publicada en el Boletín Oficial”. Y omitió poner a consideración del Cuerpo dicha renuncia.

El art. 66 de la Constitución Nacional (CN) refiriéndose a los legisladores dice que cada cámara debe “decidir en las renuncias que hicieren voluntariamente de sus cargos”. Sin exigir que la misma sea “aceptada” como expresó Massa. Por tanto, las cámaras sólo puede “decidir”: 1. “(…) admitir o desechar los motivos de la dimisión (…)”, como bien indica el artículo 99,21 CN cuando se refiere a la renuncia del presidente o vicepresidente de la República, donde tampoco se exige aceptarla ni rechazarla. 2. incorporar al suplente, como cuando renuncia el presidente y el vicepresidente debe llamarse “a una nueva elección” (Art. 99, 21 CN).

El 12 de mayo de 1951 fue excluido de la Cámara el diputado Roberto Carena, por renunciar al negarse a acatar una decisión de su bloque de votar la reforma constitucional que contemplaba la separación de la Iglesia y el Estado. Esta sanción fue inconstitucional porque Carena había renunciado y, al decidirse la exclusión, ya no era diputado.

Por otro lado, la incompatibilidad con el cargo de embajador –planteada por Negri- es correcta ya que Scioli fue nombrado embajador por el Poder Ejecutivo, y el Senado le prestó acuerdo el 20 de febrero, como indica el artículo 99,7 de la CN, que no exige, para que la designación sea válida, que ella sea publicada en el Boletín Oficial, ni que el nombrado haya asumido el cargo. Ello, porque “Ningún miembro del Congreso podrá recibir empleo o comisión del Poder Ejecutivo, sin previo consentimiento de la Cámara respectiva, (…).” (Art. 72 CN).

Hay anuncios de futuras renuncias, o renuncias condicionadas a una fecha posterior, como ocurrió recientemente de la diputada Elisa Carrió; o la del presidente de la Nación Eduardo Duhalde, presentada con 6 meses de anticipación (2002/3), acompañada con la convocatoria a elecciones para ser reemplazado.

Renunciar a un trabajo es un derecho natural que tiene toda persona. A nadie se le puede exigir que trabaje si no puede o no quiere. Ello está reconocido y garantizado por la legislación positiva. Pero esta regla tiene excepciones, como puede ser si un cirujano,

renuncia a su empleo a la mitad de una operación quirúrgica, lo que podría producir la muerte de su paciente. Por eso las leyes laborales, del sector público y privado, prevén un preaviso o plazo para su aceptación. La CN no lo dispone para la dimisión de los legisladores, ni para el presidente y vicepresidente, ni para los jueces.

El “Dipotrucho”

El cuórum obtenido con la presencia del Scioli trajo a la memoria lo ocurrido el 26 de marzo de 1992 en la misma Cámara, presidida por Alberto Pierri, convocada para votar la privatización de Gas del Estado, y la sesión venía de un cuarto intermedio. Los 130 diputados presentes, que entonces el Reglamento exigía para el cuórum (hoy es 129), se lograron a las 16.30 horas, y se votó en general, sin debate. Pero desde el palco de periodistas se identificó a un extraño en una banca, el que fue ubicado a la salida del recinto por el periodista Armando Vidal que al preguntarle si era diputado le dijo que no, y le explicó que se sentó en una banca por estar descompuesto. Ese hombre era Juan Abraham Kenan, asesor de Julio Manuel Samid, el hermano del diputado Alberto Samid.

Kenan sufrió una descompensación y fue asistido, pero igual pasó la noche en una comisaría, detenido. La Cámara de Diputados no sancionó por este hecho al diputado Samid, ni al presidente Alberto Pierri, que validó la irregular sesión. La votación se hizo nuevamente al poco tiempo. En 1994, Samid y Kenan fueron condenados a varios meses de prisión en suspenso.

Córdoba, marzo de 2020.

¿Comenzó una nueva era?

desarrollo_Conocmiento

Las etapas históricas de la humanidad son: la Prehistoria, las Edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. Esta división es una convencionalidad que no es uniforme, ni responde a un criterio científico.

La Prehistoria sería desde el origen de la humanidad hasta que se inventó la escritura (4 mil años a.C.). La Edad Antigua: desde la aparición de la escritura hasta la caída del Imperio Romano (siglo V d.C.); la Media: desde el siglo V hasta el descubrimiento de América en 1492, o hasta 1453, año en que Constantinopla cayó en poder de los turcos; la Moderna: desde el siglo XV hasta la Revolución Francesa (1789); y la Contemporánea: desde la misma hasta la actualidad.

En esta última se puso fin o se acorraló a los sistemas autoritarios y populistas que todavía existen. Se expandió la forma democrática, republicana y constitucional de gobierno, que garantiza los derechos humanos, que promueve la igualdad -especialmente de las mujeres y de los pobres- y los derechos a la libertad religiosa, a la información y a gozar de un ambiente y clima sano.

Se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea. Se disolvió la Unión Soviética. Hubo cuatro revoluciones industriales; dos guerras mundiales –y el estallido de dos bombas atómicas-; la guerra civil española; y la guerra fría. Creció y se avejentó la población, y se multiplicaron las migraciones. La globalización se tornó imposible de frenar, a pesar de las recientes reacciones nacionalistas, proteccionistas (Donald Trump, Jair Bolsonaro) y separatistas (Cataluña, Irlanda y el Brexit en Gran Bretaña).

En la música gozamos con la creatividad de Ludwig van Beethoven que falleció en 1827. Ese año Charles Darwinpublicó “El origen de las especies”. En el 1853 se abolió en Argentina la esclavitud y en EEUU en 1863. En 1899 Sigmund Freud publicó “La interpretación de los sueños” que marcó la base y el nacimiento del psicoanálisis. En 1905 Albert Einstein en el campo de la física publicó su teoría de la relatividad especial.

 

Fin de la edad contemporánea

Pero en este siglo se están produciendo cambios radicales y vertiginosos que justificarían una nueva edad sin saber cuál debería ser su nombre, lo que podría poner punto final a la Edad Contemporánea.

Lo más notable de esta transformación, que vivimos ahora, se muestra en la importancia que ha cobrado la ecología, el cambio climático y la defensa del ambiente; como con los avances tecnológicos emergentes en varios campos, como: los smartphone, la robótica, la inteligencia artificial, las nubes, la automatización, la nanotecnología, la computación cuántica, la biotecnología, el Internet de las cosas (I o T), las impresoras 3D, las criptomonedas, los algoritmos, las big data, los drones y los vehículos eléctricos y autónomos.

La multiplicación y la concentración de la riqueza se exhiben en el crecimiento de las nuevas megaempresas como Amazon, Apple, Microsoft, Google, Facebook, Uber y las petroleras sauditas, y en los cambios en los empleos que generaron.

Los desbastadores incendios ocurridos en Australia, en el Amazona y en California produjeron daños irreparables. En los atentados y conflictos bélicos se han visto hechos violentos que conmovieron al mundo, como el ataque a las Torres gemelas (2001) y el reciente asesinado del general Qasem Soleimani en Irán perpetrado desde un dron.

Las multitudinarias protestas callejeras que se han visto, por distintos motivos, en Hong Kong, Irán, India, Francia (“chalecos amarillos”), Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia, etc. condicionan las decisiones políticas y exhiben el debilitamiento y la corrupción de los parlamentos, de los partidos y de la representación política.

La eclosión de la cibernética, la genómica y la red han generado nuevas formas sociales y económicas que ya no se centran en la producción de objetos (revolución industrial) o alimentos (revolución neolítica), sino en bienes de conocimiento o intangibles.

Este nuevo período engendra sociedades distintas, que algunos las definen como sociedades del conocimiento o postindustriales. Estas parecen anhelar el ideal de Francisco de Victoria (siglo XVI) que proponía una «autoridad de todo el orbe»; o sea, una sociedad política y un gobierno mundial democrático y republicano, como lo soñó Jacques Maritain, que garantice los derechos de todos los que poblamos esta bendita tierra.

Córdoba, enero de 2020.

La Constitución en su Día

constitucionarg

El primero de mayo se conmemora en Argentina el día del trabajo, pero también, y a partir de la ley 25.863 promulgada el 8 de enero de 2004, el Día de la Constitución.

El Día del Trabajo

En noviembre de 1984 se celebró el IV Congreso de la Federación Americana del Trabajo en Chicago, EEUU en el que se pidió reducir la jornada laboral a 8 horas diarias y si no se cumplía con ello para el 1° de mayo de 1886, se declararían en huelga. Como no se consiguió lo solicitado se hizo una huelga y desfile el 1° de mayo de 1886 en Estados Unidos, en el que se reunieron a más de 350.000 obreros en las ciudades de New York, Chicago y Cincinnati, que eran el centro obrero de los EEUU, y hubo represión y fallecieron cuatro obreros. Como consecuencia de ello el presidente Andrew Johnson promulgó la ley de Ingersoll, que establecía la jornada laboral de ocho horas.

Desde entonces, el 1° de mayo es el Día del Trabajo en muchos países. En EEUU y Canadá se lo celebra el primer lunes de septiembre de cada año, en Austria el 1° de octubre. En Argentina el 1° de Mayo de 1890 se conmemoró por primera vez y el 28 de abril de 1930, el presidente Hipólito Yrigoyen instituyó el 1° de mayo como “fiesta del Trabajo en todo el territorio de la Nación”.

El Día de la Constitución

Cuando el 1° de mayo de 1853 el convencional por Córdoba, Juan del Campillo, terminó de escribir de puño y letra en el “Gran Libro” la “Constitución de la Confederación Argentina”, fecha en que fue firmada y jurada por los convencionales, no se imaginó que en el siglo XXI, dicha Carta –con algunas reformas- seguiría vigente, siendo las 2ª más antigua de América, después de la de EE UU (1787). Actualmente cuenta con 11.954 palabras, si contamos las 100 del preámbulo, las dos partes que la componen -que contienen los 129 artículos, más el 14 bis- y las 17 cláusulas transitorias

Fue el, 30 de abril, en el Cabildo de Santa Fe, y escrita en un libro de contabilidad porque había que firmarlo el día primero de mayo, en que se conmemoraba el segundo aniversario del Pronunciamiento del Gobernador Justo José de Urquiza en contra de Juan Manuel de Rosas (1851). Los veintitrés convencionales constituyentes presentes, encabezados por el Presidente Facundo Zuviría, firmaron al pie del mismo, por el orden alfabético de sus respectivas provincias -como lo propuso el convencional José Benjamín Gorostiaga- y antes que lo hiciera el secretario de la Magna Asamblea, que era hijo del Presidente de la misma sin ser constituyente, José María Zuviría.

El orden de las firmas fue el siguiente: Facundo Zuviría, Presidente y diputado por Salta; Pedro Centeno, diputado por Catamarca; Pedro Ferré, diputado por Catamarca; Juan del Campillo, diputado por Córdoba; Santiago Derqui, diputado por Córdoba; Pedro Díaz Colodrero, diputado por Corrientes, Luciano Torrent, diputado por Corrientes; Juan María Gutiérrez, diputado por Entre Ríos; José Quintana ,diputado por Jujui; Agn. Delgado, diputado por Mendoza; Manuel Padilla; diputado por Jujuy; Martín Zapata, diputado por Mendoza, Regis Martínez, diputado por la Rioja; Salvador María del Carril, diputado por San Juan; Ruperto Godoi, diputado por San Juan; Delfín Huergo, diputado por San Luis; Juan Llerena, diputado por San Luis; Juan F. Seguí, diputado por Santa Fe; Manuel Leiva, diputado por Santa Fe; Benjamín J. Lavaysse, diputado por Santiago del Estero; José Benjamín Gorostiaga, diputado por la provincia de Santiago del Estero; Fray J. Man. Pérez, diputado por Tucumán y Salustiano Zavalía, diputado por Tucumán. En el costado del acta se indicaba que estuvieron “Ausentes” don Ruperto Pérez y “En comisión” Santiago Derqui, que sin embargo firmó al pie de la Constitución. Del Campillo estuvo “ausente con aviso” en la sesión del treinta de abril –como señala el acta de la misma- probablemente porque ese día ya había comenzado a escribir el Texto definitivo.

Después de las firmas Facundo Zuviría dijo: “Acabáis de ejercer el acto más grave, más solemne, más sublime, que es dado a un hombre en su vida mortal: “fallar sobre los destinos prósperos y adversos de su Patria; sellar su eterna ruina o su feliz porvenir. El cielo bendiga el de esta nuestra infortunada Patria. Acabáis también de sellar con vuestra firma, vuestra ignominia en su eterna maldición. Dios nos salve de ellas, siquiera por la pureza de nuestras intenciones.

“Los pueblos impusieron sobre nuestros débiles hombros todo el peso de una horrible situación y de un porvenir incierto y tenebroso. En su conflicto, oprimidos con desgracias sin cuento nos han mandado a darles una Carta Fundamental que cicatrice sus llagas y les ofrezca una época de paz y de orden; que los indemnice de tantos infortunios, de tantos desastres. Se la hemos dado cual nos ha dictado nuestra conciencia. Si envuelve errores, resultado de la escasez de nuestras luces, cúlpense ellos de su errada elección. Con las Carta Constitucional que acabamos de firmar, hemos llenado nuestra misión y correspondiendo a su confianza, como nos ha sido posible. Promulgarla y ordenar su cumplimiento ya no es obra nuestra. Corresponde al Director Supremo de la Nación, en sello de su gloria, en cumplimiento de los deberes que ella le ha impuesto y que él ha aceptado solemnemente. A los pueblos corresponde observarla y acatarla so pena de traicionar su misma obra; de desmentir la confianza depositada en sus representantes y contrariarse a sí mismo presentándose en ludibrio de las Naciones que los rodean.

(…)Quiero ser el primero en dar a los pueblos el ejemplo de acatamiento a su soberana voluntad expresada por el órgano de sus representantes en su mayoría, porque, señor, en mayoría está la verdad legal. Lo demás es anarquía y huya ésta para siempre del suelo

argentino; y para que huya de él, preciso es que antes huya de este sagrado recinto; que huya del corazón de todos los representantes de la Nación; que no quede en él un solo sentimiento que las despierte o autorice en los pueblos.

“Para esto tenemos otra misión que llenar: difundir nuestro mismo espíritu en el seno de las provincias que nos han mandado. Ilustrarlas en el espíritu, en los motivos y objetos de la ley, que a su nombre hemos dictado. Unir la convicción a la obediencia; ved ahí nuestra misión.

El 1º de mayo de 1851; el vencedor de Caseros firmó el exterminio del terror y del despotismo. El 1º de mayo de 1853 firmamos el término de la anarquía; el principio del orden y de la ley. Quiera el cielo seamos tan felices en nuestra obra como él fue en la suya”.

Córdoba, diciembre de 2019.

India, la democracia más grande del mundo

46926_the-people-with-the-flag__W660__

Pude, por fin, visitar durante 20 días la India, con más suerte que Cristóbal Colón –que también se lo propuso pero sólo llegó a América (1492) -. En ese país viven más de 1.339 millones de habitantes – 48 Millones de varones más que mujeres, por el aborto selectivo-, pronto superarán a China (1395 millones), que hablan 22 idiomas oficiales y 2000 dialectos; en una superficie de 3.287.263 km², por ser el séptimo país más extensos del planeta –Argentina es el octavo-. Es, también, el cuarto país en llegar a la luna (2019).

India o Bharat (su nombre oficial) es una República Federal, con 29 estados y 6 territorios, que fue colonia del Reino Unido desde el siglo XIX, y que se independizó en 1947, tras una lucha no violenta, liderada por Mahatma Gandhi. Su Constitución de 1950, es la más extensa del mundo (448 artículos). El presidente indio es el jefe de Estado y es elegido indirectamente cada 5 años por un colegio electoral, integrado por miembros del Parlamento y de las asambleas legislativas de los Estados. Al vicepresidente lo eligen ambas Cámaras, y preside la Cámara alta. El primer ministro, nombrado por el presidente, es el jefe de gabinete. Cuenta con un parlamento bicameral, con una cámara alta (Rajya Sabha), de 245 miembros, con mandato por 6 años y elegidos por las legislaturas de los estados; más 12 designados por el presidente; y una cámara baja (Lok Sabha), donde 543 de sus 545 miembros son elegidos por voto popular cada 5 años, y 2 son nombrados por el presidente y representan a la comunidad anglo-india. En los comicios se usa el voto electrónico y están habilitados para votar 900 millones. Los dos principales partidos son el BPJ (Partido Popular Indio), del primer ministro Narendra Modi -que gobierna desde 2014-, y el antiguo Partido del Congreso. El poder judicial tiene una Suprema Corte con 25 miembros, 21 tribunales superiores, y muchos tribunales de primera instancia. Los abogados visten toga y en Bombay visitamos los tribunales un día sábado, ya que ese día se trabaja dos veces al mes.

Las religiones de sus habitantes son el hinduismo 79.8%, el Islam 14.2%, el cristianismo 2.3% (los católicos son el 1,8 %), el sijismo 1.7%, el budismo 0.7%, y el jainismo 0.4%.

Socialmente hay 4 castas la de los: religiosos o profesores (Brahmins), los guerreros o militares (Kshatriyas), los artesanos o mercaderes (Vaishyas) y los trabajadores o sirvientes (Shudras). Los demás son los “intocables” (Dalit).

Los hindúes tienen 4 madres sagradas: la propia, la vaca (que circulan por calles y rutas, y cuya carne no se come), el río Ganges y la tierra. Ahora se podría agregar la Madre Teresa de Calcuta.

Es por demás desordenada la circulación en calles, caminos y autopistas de la gran cantidad de personas, vacas, motos y bicicletas (casi siempre sin cascos), autos, ómnibus, Tuk Tuk (moto de alquiler con 3 ruedas y 3 asientos), triciclos-bicicletas (de alquiler) y carros, tirado por caballos o camellos. Las bocinas suenan constantemente y los semáforos e inspectores de tránsito brillan por su ausencia.

Visitamos en Bombay al jesuita John Rose, director del Instituto Xaveriano de Ingeniería; a dos sinagogas, una que sufrió un atentado en 2008 perpetuado por 10 terroristas paquistaníes que produjeron 270 muertes, y la Torre del. Silencio, que es un cementerio donde los difuntos no se entierran ni creman, sino que son devorados por buitres.

Estuvimos, en las ciudades de Jodhpur; de Jaisalmer, donde paseé montado en un dromedario; en Udaipur, en su Palacio Real y navegando en el lago Pichola; en Jaipur, visitamos con budistas de Bhutan el templo de Birla Mandir y la Fortaleza; en Agra, admiramos el Taj Mahal, una de las 7 Maravillas del mundo, y al Fuerte Rojo; en Khajuraho vimos 22 templos construidos hace mil años; y en Varanasi, a la orilla del rio Ganges, donde se bañan los fieles y se creman los cadáveres.

En la capital, Nueva Delhi, vimos un minarete de 72 metros y medio de altura, construido en 1.192; el templo de los Sikhs; y conversamos un miembro de la Cámara Alta del Parlamento.

Un viaje por demás agradable que nos mostró que la democracia no es imposible.

Córdoba, de diciembre de 2019.