Los Chicos y la Educación Política

Raul Alfonsin

Ex presidente Raúl Alfonsín

CORDOBA.- La muerte del ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín, padre de la democracia, nos hace reflexionar sobre muchas carencias políticas actuales que se están viviendo en nuestro país, entre otras cosas, por la falta de educación política. Muchos niños y jóvenes no conocían a este gran hombre hasta ahora, ni sabían que fue el primer presidente de la recuperación de la democracia constitucional a partir de 1983, y la importancia que tuvo y aún tiene el liderazgo que le tocó asumir en la vida política de este país.

Seguramente, muchos padres y abuelos tendrán, en estos días, la tarea de explicar a los más jóvenes quién fue esta importante figura política y qué significó la llegada de la democracia en la Argentina.

Una de las asignaturas pendientes que tiene nuestra democracia constitucional es la falta de educación política, formal e informal, en todos los niveles del sistema social y educativo. Esta circunstancia me recuerda una experiencia vivida sobre la educación política de los niños y jóvenes en otros países, que deberíamos tomar en consideración.

En un colegio elemental (primario) de California, en los Estados Unidos, a los alumnos de segundo grado se les pidió que escribieran acerca de qué hablarían si compartieran un almuerzo con el presidente Barack Obama. Una de las niñas, con 7 años de edad, luego de ver y escuchar en YouTube el discurso de Obama del 24 de febrero último, escribió lo siguiente:

“Si almorzara con nuestro nuevo presidente hablaría de todas las cosas que necesitamos mejorar en los Estados Unidos de América.

“En primer lugar, hablaría sobre el empleo. Le preguntaría al señor Obama si puede crear nuevos puestos de trabajo para los desempleados. Ultimamente hemos perdido muchos empleos, y los adultos necesitan comprar comida y vestidos para sus hijos. Si tuviéramos más empleos, podríamos producir más bienes. Entonces podríamos venderlos en el extranjero para obtener más dinero para nuestro país. Además, si tuviéramos más empleos, menos gente tendría que vivir en refugios.

“Creo que el señor Obama puede crear un nuevo sistema de salud pública. Tiene que ser un programa mejor y más barato para todos nosotros. Hoy mucha gente espera horas en la sala de emergencia para, finalmente, ver a un doctor. ¡Eso no es justo! Todo el mundo debería tener la oportunidad de un buen sistema de salud pública, aun si no tienen mucho dinero.

“Otra cosa de la que hablaría con el presidente Obama es de la educación. El gobierno da cada año menos dinero a nuestras escuelas. ¡Eso no es bueno! Si nosotros, los niños, aprendemos más, los Estados Unidos de América tendrán mejores doctores, abogados, artistas, maestros, arquitectos, granjeros, y aún mejores políticos, como Obama. Le pediría más equipos para las escuelas y más dinero para los colectivos, para que pudiéramos ir de paseo al campo más seguido. Si las escuelas tuvieran más dinero, los niños tendrían cosas como arte, música, educación física, laboratorios de computación.

Y, finalmente, pero no menos importante, hablaría acerca de hacernos amigos con otros países. Es triste pelear con nuestros amigos. Le pediría que detuviera la guerra en Irak y que trajera a nuestros soldados de vuelta. Debería ir y visitar a otros presidentes alrededor del mundo para que fuéramos amigos. Creo que debería hacer cosas para ayudar a nuestro planeta. Podemos usar energía solar en vez de combustible en nuestros autos, camiones y aviones. Si reciclamos, eso muestra que nos importa nuestro planeta. ¡Ayúdenos, señor presidente, a detener el calentamiento global!

“Se lo ve bien, presidente Obama. Usted hace que tengamos un mejor lugar para vivir y más gente vivirá en los Estados Unidos de América. Su discurso hizo que me distrajera de mi trabajo. Fue tan bueno que mostró que cree en nosotros. Me gusta lo que estamos almorzando hoy. ¿Podría jugar con Sasha? [la hija menor de Obama, que tiene también 7 años.] Diviértase en su trabajo siempre.”

El ejemplo de la carta de esta niña (mi nieta, Giuliana Gentile) y el recordado Preámbulo, que citaba constantemente en sus discursos Alfonsín, quizá puedan ayudar a hacer realidad aquella olvidada cláusula de la Constitución de Córdoba que me tocó defender cuando integré la Convención Constituyente que la sancionó, en 1987, y que reza: “Incorporar obligatoriamente en todos los niveles educativos el estudio de esta Constitución, sus normas, espíritu e institutos” (art. 62, inc. 10).

Hacer conocer estos temas, conversar y preguntar a los niños y jóvenes sobre cuáles son las necesidades de nuestra sociedad no solamente nos permitirá recordar siempre lo que fue y significó el presidente Alfonsín, sino que nos permitirá contar con una ciudadanía más responsable de sus obligaciones y derechos políticos, que sea capaz de ser protagonista de un futuro mejor.

Publicado por el diario La Nación el 16 de abril de 2009

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