Persona, Dignidad y Derechos Humanos en América Latina

General Augusto Pinochet

La instalación de regímenes políticos democráticos en Latinoamérica en las últimas décadas del siglo XX, significó un paso muy importante para el reconocimiento y respeto de los derechos humanos. Sin embargo, es de lamentar, que esto no ha significado la erradicación total y definitiva de la violencia de la vida política, y, como consecuencia de ello, los derechos fundamentales de muchas personas han sido gravemente desconocidos y afectados por estos medios irracionales e inhumanos de disputar el poder político.

Los conflictos políticos globales no han sido ajenos a los de la región, como lo fue la guerra fría y lo es ahora el de Medio Oriente -caso Irán-, y para su dilucidación se ha empleado violencia política.

En América Latina

Sería muy largo detallar los atentados a los derechos humanos habidos en las últimas décadas en países latinoamericanos con motivos de las dictaduras, las guerrillas, las organizaciones terroristas, paramilitares, y últimamente por los carteles del narcotráfico, con sus secuelas de muertes, desaparición de personas, torturas, exilios y pérdida de hijos por quienes fueron víctimas de la represión.

Merece recordarse la violencia propinada por los dictadores tradicionales que rigieron los destinos de nuestros países hasta la era democrática como fueron en: en Nicaragua desde 1937 a 1979 gobernaron Anastasio Somoza García (Tacho) y luego sus hijos Luís y Anastasio Somoza Debayle (Tachito). En Cuba Fulgencio Batista y Zaldívar, militar y presidente de Cuba entre 1940-1944 y luego en 1952-1959. En Santo Domingo Rafael Leónidas Trujillo gobernó desde 1930 hasta 1961. En Haití François Duvalier (Papa Doc) fue presidente constitucional de su país a partir de 1957 y posteriormente, desde 1964 hasta su muerte en 1971, fue presidente vitalicio y lo sucedió su hijo de 19 años Jean-Claude Duvalier (Bébé Doc) y fue presidente vitalicio entre 1971 a 1986. En Chile los generales Carlos Ibáñez del Campo, que fue Presidente de la República en dos ocasiones: de 1927 a 1931 y de 1952 a 1958, y Augusto Pinochet Ugarte entre 1973 hasta 1990. En Paraguay Alfredo Strossner que fue presidente entre 1954 y 1989. El general Juan Francisco Velasco Alvarado presidió un gobierno militar en Perú desde 1968 hasta 1975 y el Ingeniero Alberto Fujimori entre 1990 y 2000. Venezuela el general Juan Vicente Gómez gobernó desde 1908 a 1935, y Marcos Pérez Jiménez que fue presidente desde 1952 a 1958. En Bolivia el general Hugo Banzer Suárez fue presidente de facto entre 1971-1978 y constitucional entre 1997-2001. En Panamá el general Manuel Antonio Noriega Moreno fue gobernante de facto entre 1983 hasta 1989, en que fue derrocado por la invasión militar de Estados Unido quien lo juzgó y condenó a prisión; por sus relaciones con el narcotráfico. En Brasil el golpe militar de 31 de marzo de 1964 da el poder a una junta militar, bajo cuyo mandato se sucedieron cinco generales elegidos indirectamente. Ello culmina en 1985, cuando Tancredo Neves gana la elección a presidente, y muere por lo que el que asumió fue su vicepresidente, José Sarney. En Argentina desde el 6 de septiembre de 1930 hasta la recuperación de la democracia en 1983, hubieron seis golpes de estado que alternaron en el gobierno a civiles elegidos por los procedimientos constitucionales y dictaduras sostenidas por el poder militar que suspendieron la vigencia de la Ley Fundamental y el Congreso, lo que limitó considerablemente los derechos humanos.

La revolución cubana encabezada por Fidel Castro en 1959 con la gran cantidad de fusilados, exiliados, confiscaciones de bienes y las privaciones de la libertad que se dieron y subsisten todavía en la isla. Un millón de exiliados hay en Estados Unidos, en países latinoamericanos y europeos. Durante muchos años desde Cuba y bajo este régimen se impulsó la lucha armada y se entrenaron guerrilleros que operaron luego en distintos países de América Latina y de África. La figura del Ernesto “Che” Guevara representa este modo de rebeldía que entusiasmó a muchos jóvenes antes de la caída del muro de Berlín. El régimen mantiene en prisión desde el año 2003 a 75 disidentes. Durante el año 2010 murió en prisión –mientras protestaba con una huelga de hambre- uno de ellos, Orlando Zapata Tamaño, lo ha hecho que el mundo proteste por esta afrenta contra los derechos humanos. Las Damas de Blanco y grupos de opositores ejercen cada vez mayor resistencia dentro de la isla. Actualmente, con la presidencia de Raúl Castro, sigue sin haber elecciones libres y existe monopolio del gobierno en los medios de comunicación, incluido en Internet. El bloqueo dispuesto por Estados Unidos – al que se oponen los demás países de Latinoamérica- es la razón principal que invoca el régimen para mantenerse. El 12 de abril de 2003 fueron fusilados, luego de un juicio sumario de pocos días, los jóvenes Lorenzo Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luís Martínez Isaac por haber secuestrado una lancha para huir a Estados Unidos.

En el marco de la guerra fría se creó el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation), llamada de 1963 a 2001 Escuela de las Américas (School of the Americas), que es una organización para la instrucción militar del Ejército de los Estados Unidos situada actualmente en Fort Benning, en la localidad estadounidense de Columbus (Georgia). Dicha escuela estuvo situada desde 1946 a 1984 en Panamá. En la misma se difundió lo que se conoció como la Doctrina de la Seguridad Nacional y se instruyó a militares, policías y personal de inteligencia en técnicas de contrainsurgencia operaciones de comando, tiro franco, guerra psicológica, inteligencia militar y tácticas de interrogatorio, lo que tanto daño hizo a los derechos humanos en Latinoamérica.

Al atardecer del 2 de octubre de 1968, pocos días antes de los Juegos Olímpicos, en ciudad de México miles de estudiantes y residentes llenaron la plaza de las Tres Culturas de la unidad habitacional Tlatelolco. Al amparo de la oscuridad, el ejército y la policía rodearon a la multitud en un movimiento de tenazas y lo reprimieron usando helicópteros, tanquetas y abrieron fuego. Esa noche infernal, conocida hoy como la masacre de Tlatelolco, dejó un gran número de muertos, que algunas estiman en 300, y miles de heridos y presos.

En 1969 se produjo la “Guerra del fútbol”, porque coincidió con las escaramuzas ocurridas entre hinchas de las selecciones de ambos países después del tercer encuentro por la eliminación por la copa del Mundo de 1970, o la “Guerra de los 100 horas”, con la invasión del sur de Honduras por el Ejército y la Aviación salvadoreña. Este conflicto tenía su origen en la década de 1920, cuando miles de salvadoreños emigraron a Honduras en busca de mejorar sus condiciones de vida. A finales de la década de 1960, el gobierno hondureño era presionado por organizaciones populares demandando una reforma agraria. A los salvadoreños, que eran más de 3 mil, les confiscaron negocios y propiedades, lo que generó un clima de violencia contra los salvadoreños, con la aprobación del gobierno de López Arellano. La Fuerzas Armadas del Salvador el 14 de julio de 1969 invadieron Honduras, comandadas por el general José Alberto “El Chele” Medrano, capturaron 1650 km² de territorio hondureño, entre ellos Nueva Ocotepeque, territorio que fue restituido en agosto de ese mismo año. Se estiman que murieron más de 2 mil personas.

Los derechos humanos fueron gravemente afectados por el accionar de las guerrillas, rurales y urbanas, en distintos países de Latinoamérica como Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en Argentina: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Ejército de Liberación Nacional, en Colombia, las más antiguas del continente; en El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, convertido actualmente en el partido de gobierno del presidente Mauricio Funes; en Guatemala, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca; en Honduras, la Unificación Democrática; en Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, actualmente convertido en partido político en el gobierno del presidente Daniel Ortega; en Perú, Sendero Luminoso; en Uruguay, el Movimiento de Liberación Nacional –Tupamaros, uno de cuyos líderes José Mujica, es el actual presidente de ese país; a los que se podría agregar en México, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. En Paraguay ha surgido, en los últimos tiempos, el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que ha hecho que el Congreso declare en estos días el estado de excepción en algunos departamentos del norte de ese país. En esta enumeración recordamos sólo los más importantes y por el accionar de estos grupos se perdieron muchas vidas.

La Operación Cóndor o Plan Cóndor fue la coordinación de las acciones contra la guerrilla y el terrorismo de los gobiernos dictatoriales del Cono Sur de América -Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- entre sí y con la CIA llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980. Por la misma se hicieron seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con apremios ilegales, traslados entre países y desaparición o muerte de subversivos y opositores a las dictaduras militares de la región. Entre los hechos que se le atribuyen está el asesinato del general chileno Carlos Prats en Buenos Aires, junto a su cónyuge Sofía Esther Cuthbert Chiarleoni, el 30 de septiembre de 1974; el atentado sufrido en Roma por, el ex ministro del presidente demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, Bernardo Leighton y su esposa Ana Fresno, ocurrido el 6 de octubre de 1975, que por suerte salvaron sus vidas; y que costó la vida del ex ministro del gobierno de Salvador Allende, Marcos Orlando Letelier en Washington D.C. Estados Unidos, el 21 de septiembre de 1976. En los últimos tiempos se ha podido comprobar que el presidente Eduardo Frei Montalva fue asesinado cuando se encontraba internado en un centro de salud en 1982 por personeros del régimen pinochetista. El 18 de mayo de 1976 fue secuestrado en Buenos Aires el político uruguayo del Partido Colorado, ex legislador y ministro, Zelmar Raúl Michelini, hallándose su cuerpo sin vida, asesinado, el 21 de mayo, junto con el del ex diputado Héctor Gutiérrez Ruiz, que también había sido secuestrado, y los de los ex militantes guerrilleros Rosario del Carmen Barredo y William Whitelaw. El general Juan José Torres, que había sido presidente de Bolivia por algunos meses entre 1970 y 1971 fue detenido, torturado y asesinado en Buenos Aires l 1 de junio de 1976. Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Arzobispo Metropolitano de El Salvador fue asesinado el día 24 de marzo de 1980, que en sus homilías dominicales había denunciado violaciones de los derechos humanos.

En la primera década de este siglo han aparecido nuevas formas de autoritarismo en Latinoamérica, con perfil populista, y donde se intenta partir la sociedad en dos fracciones en conflicto permanente, como se observa en la Venezuela de Hugo Chávez Frías, en la Bolivia de Evo Morales, en el Ecuador de Rafael Correa Delgado y en la Nicaragua de Daniel Ortega, donde se ha concentrado el poder en la fracción dominante -aunque todavía hay elecciones-; se ha permitido la reelección de los presidentes; se ha limitado el funcionamiento y competencia de los órganos legislativos; la Justicia es adicta al régimen y sigue sus pautas; los estados y municipios han visto cercenada su autonomía; se persigue, encarcela y excluye a los opositores; hay clientelismo político; se ha limitado el uso de los medios de comunicación masivos y, en general, se cercenan en forma creciente los derechos humanos. Este modelo, o algunos rasgos de los mismos, son o intentan se imitados por políticos en otros países (verbigracia: el ex presidente Manuel Zelaya de Honduras protagonista principal del golpe de estado del año 2009 por el que fue derrocado; y el político y militar retirado peruano Ollanta Moisés Humala Tasso, fundador del Partido Nacionalista Peruano y ex candidato a presidente), y por gobiernos, como en nuestro país durante las presidencias a Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

El terrorismo se expresó brutalmente en los atentados perpetrados en Buenos Aires: contra de la Embajada de Israel el 17 de marzo de 1992 cuando un furgón Ford F-100 conducido por un suicida fue cargado con explosivos y estrellado contra el frente del edificio de la Embajada de Israel, localizado en la esquina de Arroyo y Suipacha, causando la destrucción de la embajada, daños a una iglesia católica y a una escuela ubicada en un edificio cercano, en el que murieron 29 personas, e hirió otras 242; y el 18 de julio de 1994 a la mañana una bomba destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina -AMIA-, en calle Pasteur 633, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos. Ambos atentados se encuentran impunes todavía aunque se sospecha como responsables a terroristas de Hizbollah e Irán.

En los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 el terrorismo atentó contra las Torres Gemelas y el edificio del Pentágono, cuando dos aviones de American Airlines y de United Airlines, se estrellaron contra las Torres Gemelas en Nueva York, y un tercer avión de American Airlines impactó contra la esquina del Pentágono en Virginia; en ambos atentado murieron unas tres mil personas.

En España, en la Estación Atocha – cerca de Madrid- el 11 de marzo de 2004 explotó una bomba, una segunda en la estación de El Pozo y otra en Santa Eugenia, y, minutos más tarde, cuatro explosiones más destruyen otro tren a 500 metros de Atocha. En estos atentados murieron 192 personas y 1.500 resultaron heridas.

Estos hechos además de afectar a los derechos humanos provocaron que se iniciara una nueva forma de guerra, contra el terrorismo, sin un enemigo determinado -que no era otro estado como hasta ese momento de entendía la guerra- llamada la “guerra preventiva”. Ello motivó la invasión de Estados Unidos y sus aliados a Irak en el año 2003 –invocando razones que luego se demostraron falsas-, los actuales conflictos que se desarrollan en Afganistán y Paquistán, e hizo que se produjera la sanción en el Congreso de los Estados Unidos del Acta Patriótica (2001), que admite restringir los derechos personales hasta límites por demás discutibles y que se instalaran cárceles como la de Guantánamo (en Territorio cubano), donde el trato a los internos es inhumano y donde alguno de ellos no tienen procesos. Por ella se ha llegado a justificar los interrogatorios haciendo uso de la técnica de tortura que en nuestro país se conoció con el nombre del “submarino”.

Argentina

En los años 50 la violencia se manifestó, con la disputa entre peronistas y antiperonistas, que se agravó con la decadencia del gobierno de Perón, después la muerte de Evita. El laborista Cipriano Reyes y Ricardo Balbín (UCR) padecieron cárcel; en 1953 un atentado terrorista en Plaza de Mayo dejó 5 muertos y 90 heridos, su autor principal, Roque Carranza (el que fuera Ministro de Defensa en 1983), estuvo preso por ello y fue objeto de torturas. En 1955 desapareció el médico comunista Juan Ingalinella; el 16 de junio aviones de la Armada bombardearon Plaza de Mayo dejando 364 muertos y un millar de heridos; esa noche, en represalia, se incendiaron la curia y diez iglesias en el centro de Buenos Aires, se clausuraron sedes de partidos, diarios y del Jockey Club.

La llamada “Revolución Libertadora”, que derrocó a Perón el 16 de septiembre, proscribió al peronismo, encarceló dirigentes e intervino a gremios. En 1956 fusilaron al general Juan José Valle, por levantarse contra el gobierno militar, con un saldo de 18 militares y 13 civiles muertos. En 1959, durante el gobierno de Arturo Frondizi, un atentado hizo estallar en Córdoba los tanques de Shell, lo que provocó la intervención y puso fin del gobierno de Arturo Zanichelli.

Durante los años 60 hubo dos golpes de estado, el que derrocó a Frondizi y a Íllia. Los hechos luctuosos -más graves- que le sucedieron fueron: la “Noche de los bastones largos” en la UBA, el “Cordobazo” y el “Viborazo” en Córdoba, el “Rosariazo” y el asesinato del sindicalista Augusto Timoteo Vandor.

La década de los 70 mal comienzan con el asesinado de Pedro Eugenio Aramburu, que además fue el debut de Montoneros, un grupo guerrillero peronista liderado por Mario Firmenich, que luego tomaría La Calera, asesinaría a los políticos Arturo Mor Roig (UCR) y Roberto Uzal (Nueva Fuerza); a los sindicalistas José Ignacio Rucci, Rogelio Coria, José Alonso; al comisario Alberto Villar; al general Omar Carlos Actis; y a uno de sus integrantes Roberto Quieto, por traidor. Secuestraron a Jorge y Juan Born, de los que obtuvieron 60 millones de dólares; atentaron contra la Superintendencia de la Policía Federal; intentaron tomar el Batallón 29 de infantería de Formosa y fueron víctimas de la Masacre de Margarita Belén en Chaco.

El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), liderado por Mario Roberto Santucho, fue la guerrilla marxista que en 1969 asaltó un Banco en Escobar llevándose 213 mil dólares; en 1970 una comisaría de Rosario, donde mataron a 2 policías; en 1972 asesinaron al Gendarme Pedro Agarotti; y en 1973 asaltaron el Batallón 141, en Córdoba, y el Comando de Sanidad del Ejército en la Capital Federal. El 1974 coparon la Guarnición de Azul, donde murió el coronel Arturo Gay, su esposa, el coronel Ibarzábal, y 5 guerrilleros. En 1974, asesinaron al juez, Jorge V. Quiroga. En Tucumán coparon la localidad de Acheral. Atacaron simultáneamente: la Fábrica Militar de Villa María, donde capturaron al Coronel Argentino Larrabure, y al Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca. En 1975 atacaron al Batallón de Arsenales 121, en Fray Luis Beltrán cerca de Rosario, donde murieron 2 guerrilleros y el coronel Carpani Acosta. En 1975 en la ruta 301 de Tucumán, murió en un tiroteo el subteniente Raúl García. Ese año el ERP es derrotado por el Operativo Independencia comandado por el general Antonio Bussi. Su última acción fue el fallido asalto al Batallón 601 en Monte Chingolo.

La Triple A fue un grupo para-policial; organizado y dirigido por José López Rega, ministro y secretario de Perón, y Alberto Villar, después de la Masacre de Ezeiza; que en 1974 mató al sacerdote Carlos Mugica; al ex Vicegobernador de Córdoba Atilio López y a Juan Varas; al abogado Alfredo Curutchet; al subjefe de la Policía bonaerense Julio Troxler; a Silvio Frondizi, y al sindicalista Juan M. Russo. En 1975 en Córdoba atentaron contra La Voz del Interior; secuestraron y asesinaron a la familia Pujadas; mataron en la cárcel, al abogado Hugo Vaca Narvaja (h). Luego secuestraron y hicieron desaparecer a su padre, que había sido ministro de Frondizi.

El 24 de marzo de 1976 general Jorge Rafael Videla se proclamó presidente y desapareció René Salamanca, dirigente de SMATA Córdoba; en abril desapareció el senador por Córdoba, Luís Carnevale (PJ); en mayo la catequista Mónica Mignone; en junio fue asesinado el Jefe de la Policía Federal Cesáreo Cardozo; en julio por un atentado con explosivos muren 16 personas e hieren a 65, en Seguridad Federal; en Buenos Aires asesinaron a 3 sacerdotes palotinos y 2 seminaristas; en Chamical La Rioja, asesinaron a los religiosos Gabriel Longuevillet y Carlos de Dios Murias; en agosto matan el obispo de la Rioja, Enrique Angelelli, en un extraño accidente automovilístico; fue detenido y muere preso el ex diputado nacional Mario Abel Amaya (UCR); también en agosto aparecieron 20 cuerpos de varones y 10 de mujeres, dinamitados por policías en Fátima, Provincia de Buenos Aires. En septiembre, desaparecen varios estudiantes secundarios en la “Noche de los Lápices”. En diciembre desaparecen tres de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo. En 1977 asesinaron, en otro misterioso accidente de tránsito, al obispo Carlos Ponce de León, de San Nicolás. Dos religiosas francesas desaparecieron, junto a otras 8 personas en diciembre. En 1978 en un atentado con explosivos mataron en su casa a la hija, del Almirante Lambruschini, y a 2 vecinos.

A Modo de Conclusión

Este somero e incompleto relato del empleo de la violencia en la política nos muestra lo inútil e inservibles que han sido los argumentos, explicaciones, ideologías, doctrinas y credos que permitieron que estos hechos sucedieran o pretendieran ser justificados. Cuantas vidas perdidas; cuanta tortura; cuantas libertades suprimidas o limitadas, cuantos exiliados o desplazados; cuantos padres sin hijos y cuantos hijos sin padres; cuantas personas privadas de trabajo, de vivienda, de alimentos, de bienes y servicios; cuantos dineros y recursos dilapidados; sin razón valedera que lo explique. Visto hoy en perspectiva todo esto parece un gran disparate.

La forma que se trató las graves violaciones a los derechos humanos fue diferente según los países: En Argentina, el establishment militar se derrumbó después de la guerra de Malvinas, hubo juicio a los responsables, amnistía, indulto y anulación de ambas cosas, y luego juicios y castigos solamente a los responsables de la represión, e impunidad para terroristas y guerrilleros. En Chile, en cambio, Pinochet se retiró con todo los honores y se mantuvo con las leyes de amarre, los senadores vitalicios y la comandancia en jefe. En Uruguay hubo una amnistía votada en un plebiscito. En Perú han comenzado los procesos contra perpetradores de las violaciones de los derecho humanos. En Sudáfrica, se planteó otro modelo: el canje de impunidad por confesión de la verdad. Tanto en Chile y Argentina como en Sudáfrica los procesos de justicia son posteriores a los hechos. En Colombia, en cambio, el proceso de justicia es contemporáneo con el conflicto. El presidente Álvaro Uribe abre una negociación con los paramilitares sobre un modelo a la sudafricana, de canje de impunidad por confesión.

Los crímenes y daños producidos por la violencia política en Latinoamérica, y en nuestro país, principalmente, durante la década de los 70 no han sido debidamente procesados por nuestras sociedades políticas. La moral y el derecho exigen que sobre los mismos debe haber: verdad, justicia, arrepentimiento y perdón para que nos podamos reconciliar. En nuestro país desde 1984 hemos iniciado la etapa de la verdad y la justicia pero no han concluido aún. Todavía no conocemos, no tenemos memoria, de mucho de los crímenes que se cometieron, ni quienes fueron sus autores, que pasó con los desaparecidos, si murieron no sabemos a donde están sus restos, hay hijos de desaparecidos o muertos que no conocen su verdadera identidad; hay juicios que no han comenzado y otros que no han concluido aún; hay sentencia que no están firmen y penas impuestas que no han sido cumplidas. De arrepentimiento, salvo por parte de la Iglesia Católica, hay poco y nada, por lo que estamos lejos del perdón y la reconciliación.

Córdoba, abril de 2010.

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