El político y maestro Pedro José Frías

Dr. Pedro José Frías

Testimonio de una relación personal en el mundo de la política y de la docencia

Conocí a Pedro José cuando, en la década del cincuenta del siglo que pasó, él era dirigente del Partido Demócrata Cristiano (PDC) de Córdoba, agrupación en la que comencé a militar en el año 1957 y en el que continué actuando hasta ahora, que soy apoderado e integrante dela Junta Provincial.

Su paso por la política partidaria fue fugaz -duró apenas un lustro- aunque intensa, en un momento en que la politización de los universitarios y de los católicos, en particular, fue significativa por lo ocurrido al finalizar el segundo gobierno de Juan Domingo Perón, por el golpe de estado, mejor conocido entonces como la “Revolución libertadora” (1955) que lo derrocó, y por los distintos ensayos que se intentarían a continuación para establecer un gobierno democrático, que pusiera fin al conflicto peronismo versus antiperonismo, que dividía al país desde 1946.

Frías, que había militado enla Acción Católica, recibió la primera propuesta para ingresar ala Democracia Cristiana–partido fundado en 1954- de uno de sus alumnos de derecho constitucional dela Universidad Nacionalde Córdoba, José Patricio “Pacho” Pereyra –hoy un viejo dirigente del PDC de la seccional 14 de la capital provincial-, al que le respondió diciéndole que prefería continuar como docente enla Casade Trejo. Luego fue el abogado Juan José Torres Bas, uno de los fundadores del partido y que años después sería un brillante diputado provincial (1963-1966), el que lo convenció y lo afilió.

En 1957 Frías debutó electoralmente como candidato a convencional constituyente nacional, luego de vacilar bastante para aceptar esa postulación en una lista en la que sólo fue electo el doctor José Antonio Allende, por la aplicación, por primera vez a nivel nacional en el país, del sistema proporcional D´Hondt.

En las elecciones del 23 de febrero de 1958 se postularía para gobernador de la provincia, cargo que había ejercido su padre -que tenía su mismo nombre- entre 1932 y 1936, último gobernador del conservador Partido Demócrata en Córdoba. El abogado Carlos Pereira Duarte acompañó al jurista recordado en este artículo como candidato a vicegobernador. En esos comicios fue electa, con el apoyo del peronismo proscripto y merced al pacto entre Perón y Rogelio Frigerio, la fórmula frondizista integrada por Arturo Zanichelli-Ángel Reale, dela Unión CívicaRadical Intransigente. La democracia cristiana consiguió que fuera electo diputado provincial el doctor Teodosio Pizarro, que en estos últimos tiempos se lo ha recordado por ser quien presentó por primera vez antela Cámaraque integraba, el 16 de septiembre de 1959, un proyecto de reforma electoral que establecía la boleta o cédula única o sistema australiano para votar, que entonces no fue aprobado, y que recién en el año 2011 se adoptó y ha sido estrenado, como una gran novedad, en las provincias de Santa Fe y de Córdoba.

Recuerdo que en dicha campaña electoral el automóvil Borgward Isabella dos puertas; que manejaba Frías, y que le había vendido poco antes otro de los candidatos a gobernador que intervino en esa contienda electoral, el doctor Eduardo Gamond dela Unión CívicaRadical, fue alcanzado por una granizada, mientras recorría como candidato el sur provincial, que le produjo en la carrocería de dicho vehículo innumerables abolladuras. Era una época en que un rival político se animaba a comprarle un automóvil usado a otro de diferente partido.

Luego Pedro José, fue presidente dela Democracia Cristinaprovincial y recuerdo que en un seminario organizado por él, muy cerca de la casa donde vivía en la entrada de un edificio ubicado en la primera cuadra dela Avenida VélezSarsfield, que los cordobeses conocíamos entonces como “la calle ancha”, me felicitó por mi entusiasmo y participación en el mismo. Los jóvenes demócrata cristianos de entonces se reunían en el Centro “Norberto Agrelo”, que tenía varios grupos de estudios, uno de los cuales, el que se ocupaba de los temas políticos, se reunía con Frías. Que lástima que esta práctica de hacer seminarios y grupos de estudio dentro de los partidos se haya perdido, y que éstos hayan dejado de ser escuela de capacitación para los jóvenes que se les acercan con aspiraciones de liderazgo político.

Sus firmes convicciones democráticas y federalistas, sus notables conocimientos de los temas políticos, su excelente oratoria, su espíritu de servicio y su desinteresada dedicación, me impresionaron e influyeron mucho en mis primeros pasos en la vida universitaria y política, y fueron para mí un ejemplo que me marcó para siempre y que me sirvieron, más tarde, para manejarme en el difícil mundo de la política.

Recuerdo también que Pedro José comenzó a escribir entonces, con la concisión que lo caracterizaba, agudos artículos políticos, doctrinarios y jurídicos en la prensa, que en aquella época eran novedosos en la práctica de los políticos y de los docentes; algo que traté de imitar años después cuando la madurez de mi vida política e intelectual me lo permitió. Creo que la docencia política a través de los medios masivos de comunicación es un alimento fundamental para el desarrollo de la vida democrática.

Su militancia demócrata cristina terminó cuando el presidente José María Guido lo designó embajador en Bélgica y enviado extraordinario en Luxemburgo (1963- 1964); más tarde, en el gobierno del presidente Juan Carlos Onganía, sería embajador antela Santa Sede(1966-1972). No quiso volver al partido por razones que nunca pude conocer, y muchas de las posiciones políticas que dicha agrupación tomó en las cambiantes situaciones políticas que le tocó vivir en el país encontraron a Frías en posiciones distintas, cuando no antagónicas, motivo por el cual algunas veces me manifestó su fastidio por las mismas, algo que nunca me animé a responderle por el respeto que le tenía. Cuando se restableció la vida democrática en 1983, el ingeniero Ángel Manzur y el doctor Gonzalo Fernández, importantes dirigentes del partido, lo visitaron y lo invitaron a reincorporarse, pero él no aceptó por entender que las posiciones del partido no lo representaban, ya que se sentía un “socialcristiano más conservador”.

Sin embargo, debo reconocer que muchas de sus ideas y consejos fueros postulados que sostuvimos los demócratas cristianos con mucha pasión en las convenciones constituyentes que se celebraron en la provincia de Córdoba en el año 1986/7 y 2001, que nos tocó integrar, como por ejemplo: la oposición a permitir la reelección del gobernador –lo que lamentablemente se aprobó en la Convenciónde 1987-; el proyectar el cambio de la Legislaturabicameral por otra unicameral, que fue derrotada en 1987, pero que logramos consagrar en la Convenciónde 2001, luego de una consulta popular que apoyó esta decisión; y el establecer una “Cláusula federal”, que luce en la quinta Constitución que Córdoba dictada en 1987 (artículo 16), y que dejaron sentadas las bases del “federalismo de concertación” del que tanto nos habló Pedro José.

Cuando fui convencional constituyente enla Municipalidadde Córdoba (1995) bregué, sin éxito, por su descentralización, para lo que propuse, junto con el convencional Ignacio Vélez Funes del PDC, crear comunas, dentro del Municipio -que gobierna a la ciudad que tiene el territorio más extenso (576 km2) y que es la segunda en cantidad de habitantes de todo el país-, con gobiernos elegido por el pueblo –como se acaba de votar en ciudad autónoma de Buenos Aires-, pero presididas por alcaldes. Ello significaba aplicar el principio de subsidiariedad, que siempre nos recordaba Frías en su incansable predica a favor de la autonomía municipal y comunal.

En los años 1961 y 1962 fue mi profesor de Derecho Constitucional y Derecho Público Provincial enla Universidad Católicade Córdoba, donde estudié y me recibí de abogado junto a la primera camada que se graduó en el año 1964. Sus claras y sintéticas ideas las trasmitía en sus famosas “grageas”, que eran los conceptos fundamentales de ambas materias, que lo hicieron famoso entre los alumnos, y que todavía conservo en las fichas que confeccioné para hacer el último repaso de ambas materias antes de los exámenes finales.

Luego de egresado me ayudó y estimuló para comenzar mi carrera docente en las cátedras de Derecho Constitucional en las Universidades Católica, que inicié como adjunto del profesor Carlos Chechi (desde 1967), y enla Universidad Nacional, como adscripto del profesor Carlos Tagle primero, y luego como auxiliar docente (1974). Me tocó compartir con él las sesiones del Instituto Joaquín V. González, dela Facultadde Derecho dela Universidad Nacionalde Córdoba, del que era director César Enrique Romero, otro de mis maestros inolvidables, al que Frías acompañaba como vicedirector, mientras era el profesor de Derecho Público Provincial y Municipal de dicha casa de estudios.

Con Frías participamos en la casi totalidad de los Encuentros de Profesores de Derecho Constitucional (este año se llevará a cabo el vigésimo), que se comenzaron a hacer enla Universidadde Belgrano por iniciativa del profesor Jorge Reinaldo Vanossi a principio de la década del setenta. A partir de ellos se creóla Asociación Argentinade Derecho Constitucional, que obtuvo su personería jurídica en Córdoba en 1985, de la que Pedro José llegó a ser su segundo presidente después del doctor Adolfo Rouzaut, cargo que ejerció con la prudencia y la autoridad que lo caracterizaba.

Fue miembro consultor dela Comisiónque medió en el conflicto con Chile por el Beagle (1979-1981) y sus aportes fueron muy importantes para llegar a la firma del acuerdo.

Siendo juez dela Corte Supremade Justicia dela Nación(1977-1981) lo visité en varias oportunidades para pedir por la libertad de presos políticos que me había tocado defender.

Con el advenimiento de la democracia Pedro José continuó con su tarea docente, escribiendo innumerables artículos y libros, y llegó a presidirla Academia Nacionalde Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba (1986-1995), y al momento de su deceso era su presidente honorario. En su sede se velaron sus restos y se le rindieron los homenajes póstumos que merecía. Dentro dela Academiahabía sido el fundador y el primer director del Instituto de Federalismo. Fue, además, académico emérito dela Academia Nacionalde Ciencias Morales y Políticas.

Frías prologó mis dos primeros libros. El primero “La Reforma Constitucional. Una Nueva Constitución Argentina”, en el que publiqué la tesis con la que obtuve el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Córdoba en 1977,  en la que Pedro José había sido mi consejero. En el prólogo empieza expresando su afecto y cariño al recordar que: “En el primer curso de derecho constitucional de la Universidad Católica de Córdoba a mi cargo, era alumno Jorge Horacio Gentile. Imposible no prestar atención a su inteligencia y su voluntad, conjugadas en un mismo impulso siempre positivo”.  Mi pedido para obtener el título de Doctor, me fue denegado por el decano dela Facultad de Derecho dela UNC Oscar Roger, que invocó, para fundar su negativa, una vieja ordenanza que decía que sólo podían acceder a ese título máximo los abogados que hubieran obtenido su titulo en una “universidad nacional”, y como yo lo había obtenido enla Universidad Católica, que era una universidad privada, pese a que para obtener el diploma tuve que rendir un “examen de habilitación” ante un tribunal designado porla Ministerio de Educación dela Nación. La resolución fue recurrida ante el rectorado en donde tuvo un resultado favorable y así es como pude presentar mi trabajo de tesis y obtener el título máximo. El trabajo de dicha tesis titulado: “Un proyecto de nueva Constitución parala Argentina”, no encontró editores dispuestos a publicarla después que se me otorgó el título máximo, ya que el país estaba todavía gobernado por los militares y los conceptos que el mismo contenía no convencían a los editores, por lo que recién se convirtió en libro después de haberse recuperado la democracia enla Argentina.

El segundo libro. “Algunas Ideas y Criterios para superar la decadencia argentina”, en el que publiqué, siendo ya diputado de la Nación, los primeros artículos que había escrito para la prensa gráfica, fue también prologado por Frías, quién con el afecto de siempre, afirmó: “No hay una inspiración académica en las intenciones del autor, sino más bien una pedagogía cívica. Es un profesor autor que enseña con convicción y quiere ser enseñado con humildad.” Estas palabras que me halagan, son el fiel reflejo de lo que fueron sus enseñanzas y sus ejemplos. Lo de la “pedagogía cívica” fue y es una de mis mayores preocupaciones, casi una obsesión, desde que se restauró la democracia, el mejor logro político de mi generación. Sin embargo debo reconocer, una vez más, que el mayor déficit que ha acumulado la democracia, en estos 27 años, ha sido la falta, la insuficiente o la deficiente educación política que reciben los ciudadanos, y no es posible el desarrollo de la democracia constitucional sin una adecuada educación cívica.

En el año 2000, por su recomendación,la Secretariade Culto dela Nación, que estaba entonces  a cargo del embajador doctor Norberto Padilla, me designó miembro de una Comisión Asesora, integrada por personalidades pertenecientes a distintos cultos, que elaboró, en aproximadamente doce meses, una proyecto de ley de libertad religiosa que luego fue elevado a la presidencia a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, doctor Adalberto Rodríguez Giavarini, y que no llegó a enviarse al Congreso por la renuncia que presentó el año 2001 el presidente Fernando deLa Rúa.

Los integrantes de dicha Comisión, entre los que estaba también Frías, fundamos poco después el Consejo Argentino de la Libertad Religiosa(CALIR), del que actualmente soy vocal, y del cual, antes de fallecer, Pedro José fue designado presidente honorario. Los integrantes del CALIR publicamos en el año 2004 un libro titulado: “La Libertad religiosa en la Argentina”, compilado por Roberto Bosca, en el que Frías escribió un capítulo titulado: “La Libertad religiosa en occidente”. Un ejemplar de ese libro tuve oportunidad de obsequiárselo en mano al Papa Benedicto XVI en el Vaticano, en una breve conversación con tuvimos con el Pontífice, junto con mi esposa Estela María.

Los últimos años de su larga vida lo encontraron retirado de sus actividades académicas y universitarias, aunque muchas veces asistía a algunos actos y visitaba a los amigos y discípulos regalándole libros y revistas de su valiosa biblioteca, alguno de los cuales fueron a parar a la mía, con una gentil dedicatoria.

Un golpe fuerte para él, poco antes de su fallecimiento, fue la sorpresiva muerte de Nenina, su querida su esposa, ya que la misma era un acompañamiento y un sostén imposible de reemplazar. A ello hay que sumarle el pesar que le causaban los cuestionamientos públicos que se le hicieron, en los últimos años, por haber participado en los gobiernos militares, y que fueron el motivo por el que las autoridades superiores de las Universidades Nacional y Católica de Córdoba no le rindieran, con motivo de su fallecimiento, el homenaje que merecía. Los mismos sólo lo rindieron los decanos de las Facultades de Derecho de ambas casas de estudio.

Es probable que políticamente hoy este homenaje tenga un costo político para los que lo hacemos, pero con gusto lo asumo en agradecimiento por los buenos consejos y ejemplos que nos dejó, y por las buenas intenciones y los valores que presidieron su vida, que sirvieron, incluso, para poner luz en momentos oscuros y dolorosos de la historia que le tocó vivir. Por ello es que quiero terminar este recuerdo, que también es un sentido homenaje, con esta cariñosa frase:

¡Querido Pedro José,  descansa en paz!

Córdoba, Agosto de 2011.

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Un comentario el “El político y maestro Pedro José Frías

  1. Pablo Agustín Cuenca dice:

    Estimado Dr. Gentile:

    Felicitaciones por el recuerdo y homenaje que le hace a Frías. Usted tuvo el privilegio de conocerlo muy de cerca, y sabe la calidad intelectual y personal que Pedro ostentaba. Es muy valioso que sus discípulos le rindan distintos recordatorios y homenajes, porque da cuenta que las enseñanzas de Frías no fueron en vano y continúan en sus amigos y sucesores.
    Por último, el no tiene porque avergonzarse de haber integrado la Corte Suprema, porque en su momento fue un valladar para el gobierno de facto de ese tiempo (sino recordar el famoso caso “Timmerman” en el que Pedro sostuvo que si no se cumplía con la sentencia la Corte renunciaba en pleno. Hay que investigar bien y no cerrarse en una crítica políticamente correcta y fácil de hacer hoy en pleno 2012. En ese tiempo, Frías cumplió con honestidad e independencia su rol, y están las sentencias y algunos libros que lo atestiguan. Gracias a Dios usted no se suma a los oportunistas que prefieren algún rédito político o no pagar algún costo a rendirle homenaje a uno de los más grande juristas y hombres que ha dado la argentina en el siglo 20.

    Un saludo grande!

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