Las banderas del “cacerolazo”: Constitución, Libertad y No Re-reelección

Protesta en Plaza de Mayo

Constitución”, “Libertad” y “No re-reelección” fueron los reclamos más notables de los que se manifestaron en el multitudinario “cacerolazo” del 13 de septiembre pasado.

¿Cuál es su significado?

Constitución y Libertad

La Constitución es la primera garantía para que el hombre pueda ejercer su libertad, ella es la que determina, complementada por las normas dictadas en su consecuencia, qué conducta es justa y cual es injusta; qué es delito, y por tanto merece ser penada, y qué es lo que está permitido; qué es lo que contribuye al bien común y que no.

La Constitución, además, organiza la sociedad política y al estado que está a su servicio, en base a las siguientes pautas:

  • Garantizar los derechos humanos y a los bienes fundamentales del hombre: a la libertad, a la vida y a la propiedad, y de los que derivan de los mismos.
  • Garantizar los derechos  de las sociedades intermedias, los que tienen que ver con el ambiente, la información, el consumo y el uso de los servicios públicos.
  • Garantizar los derecho políticos de los ciudadanos, especialmente el de poder votar y ser elegido en cargos políticos o en consultas populares, de peticionar, y participar en partidos políticos y en general en la vida pública.
  • Limitación de las competencias del gobierno federal, del de las provincias y de los municipios y comunas.
  • División de poderes, en Legislativo (Congreso, Legislaturas o Concejos deliberantes), Ejecutivo (Presidente, Gobernadores o Intendentes) y Judicial (tribunales), atribuyendo diferentes y limitadas atribuciones.
  • Periodicidad y limitación en el tiempo en sus funciones, como es el caso de los presidentes, gobernadores o intendentes, y de quienes son sus vices, que no pueden hacerse reelegir.
  • Responsabilidad de los funcionarios, por lo que se somete a juicio político a quienes ejercen los más importantes cargos de gobierno y magistraturas, y a ser  juzgado por la justicia ordinaria, como cualquier otro ciudadano, por los delitos que comentan y por las responsabilidades civiles que se deriven de sus conductas en el ejercicio de sus funciones.
  • Publicidad de las normas y actos de gobierno, y como se gestan los mismos, para que los ciudadanos sepan a que atener sus conductas, sin que quienes ejercen los cargos de gobierno utilicen esa publicidad, o los medios de comunicación del estado, para hacerse propaganda o hacérselas a sus partidos, a sus seguidores o a sus ideologías, para obtener así ventajas en las disputas de poder.

No Re-reelección

La reforma constitucional de 1994 redujo el mandato presidencial de 6 a 4 años y permitió una reelección por otro período para favorecer al entonces presidente Carlos Menem.

Las razones en que se fundan los que nos oponemos a la re-reelección indefinida, mediante una nueva reforma constitucional, sea para favorecer a la actual presidente, o cualquier otro en el futuro, son los siguientes:

Es necesario limitar en el tiempo el mandato de los presidentes, (también de los gobernadores e intendentes), porque son la máxima autoridad de la República.

  • La prolongación de los mandatos en el tiempo producen un desgaste en los funcionarios que sólo puede superar la renovación.
  • El mandatario que no puede ser reelegido se preocupa más del bien común y de dejar una mejor imagen para el juicio de la historia.
  • La reelección se convierte en una necesidad cuando el presidente o sus colaboradores han cometido graves errores o delitos en el ejercicio de sus cargos y pretenden con la continuidad en los mismos evitar que los actos de corrupción puedan ser investigados o castigados por la justicia.
  • La experiencia histórica demuestra que no fueron positivas las reformas constitucionales de 1949 y 1994 para las reelecciones de Juan Domingo Perón y Carlos Menem, ni las que se dieron en las provincias.
  • No se debe reformar la Constitución para beneficiar a quién está ejerciendo su cargo y mucho menos para hacer que sea reelegido..
  • El presidente que aspira a la reelección dedica parte de su tiempo y de su gestión a convencer al electorado que debe elegirlo nuevamente y descuida su función específica.
  • No es conveniente que el presidente que disputa una elección ejerza al mismo tiempo dicho cargo porque tiene una gran ventaja frente a sus rivales.
  • El límite a la reelección obliga a los partidos y a la sociedad a generar nuevos liderazgos para producir el relevo del mandatario que termina su período.
  • Las reformas de las constituciones no deben hacerse para favorecer a personas, partidos o sectores de la sociedad, y menos si ellas están en el gobierno en ese momento.

Una sabia frase de Montesquieu sintetiza lo que aquí hemos dicho: “Cuando un gobierno dura mucho tiempo se descompone poco a poco y sin notarlo.”

Los que protestan no quieren que esto vuelva a suceder en Argentina.

Córdoba, septiembre de 2012.

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