La reforma del Congreso de la Nación

congresoMucho se habla de consolidar nuestra recuperada democracia republicana y de vigorizar las debilitadas instituciones constitucionales que la sustentan.

Hoy nos preocupa una de ellas, la más importante, el Poder Legislativo de la Nación, al que la Constitución Nacional (CN) trata como el primero de los tres poderes del Estado, y le dedica un tercio de su articulado, y que en el pasado siglo XX estuvo clausurado durante 24 años, dos meses y 18 días, mientras nos gobernaban seis gobiernos de facto, que por ese tiempo, usurparon el poder.

El 18 de diciembre de 2017 y el 24 de octubre de 2018 el edificio del Congreso fue apedreado, y en su interior se desarrollaron sesiones donde la violencia y las agresiones estuvieron a la orden del día, lo que para nada se condice con la jerarquía de la institución. La producción legislativa disminuyó considerablemente. En 2018 en sesiones ordinarios se aprobaron 34 leyes y 30 en las extraordinarias de diciembre, mientras el Poder Ejecutivo ese mismo año dictó 50 decretos de necesidad y urgencia.

La Asociación Argentina de Derecho Parlamentario, creada el mismo 24 de octubre de 2018, mientras se apedrear al edificio del Congreso, decidió el 28 de febrero de 2019 reunirse con el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, a quién se le sugirieron algunas propuestas que podría fortalecer a la Institución más importante de la República.

Las reformas propuestas fueron los siguientes:

· Cumplir con el artículo 45 de la CN para actualizar el número de diputados de cada distrito, de acuerdo al último censo, sin que ello signifique aumentar el número de 257 que hay en la actualidad.

· Sancionar una ley que apruebe un Reglamento General del Congreso -no previsto ni prohibido por la CN y que existe en otros países- que regule:

I. El funcionamiento del Congreso reunido en Asamblea: sus autoridades; su constitución; el quórum; sus sesiones generales; y las especiales para: la elección de presidente y vicepresidente, en las que deberán sumarse los sufragios emitidos por el electorado de los distritos y proclamar la fórmula electa, o convocar a segunda vuelta si los porcentajes exigido por la Constitución así lo exige (Art. 120 de la ley 19.945 reformada por la 24.444); para tomar el juramento del presidente y vicepresidente de la Nación (Art. 93 CN); para tratar el motivo de sus renuncias (art. 75 inc. 21 CN); para los casos de acefalía (Art. 88 y ley 20.972 de 1975 modificada ley 25.716), y para el mensaje presidencial en la apertura de las sesiones del Congreso (Art. 99 inc.8 CN).

II. Los procedimientos: para autorizar al presidente de la Nación a ausentarse del territorio de la Nación (Art. 99 inc.18 CN); para los juicios políticos (arts. 53, 59 y 60 CN ); para designar y remover al Procurador General y al Defensor General de la Nación (Art. 120 CN), al presidente de la Auditoría General de la Nación (Art.85 CN), al Defensor del Pueblo y receptar sus informes (Art. 86 CN); autorizar la delegación legislativa en “materias determinada de administración o de emergencia pública” (Art. 76 CN) y derogar los Decretos de Necesidad y Urgencia y la promulgación parcial de leyes (Ley 26.122).

III. La estructura, redacción, numeración y caducidad de los proyectos de leyes; sobre pedidos de informes y comunicaciones dirigidas al Poder Ejecutivo (ley 2417 de 1890, ley Olmedo, reformada por la 3721, la 13.640, y la 23.821); de recepción y tratamiento de las iniciativas populares y de las sentencias exhortativas dictadas por los tribunales (en Diputados ingresaron 63 entre 2005 y 2018).

IV. Las comisiones bicamerales, la Dirección de información y asesoramiento -incluso constitucional- parlamentaria y de la Biblioteca.

· Reformar los reglamentos de ambas cámaras para:

I. Regular la interpelación “a los efectos del tratamiento de una moción de censura”, y remover por alguna de las cámaras, al Jefe de Gabinete de ministros (art. 101 CN).

II. Disminuir el número de comisiones -en especial en Diputados- y controlar su regular funcionamiento.

III. Limitar los tiempos en el uso de la palabra en los homenajes y al plantear cuestiones de privilegios.

IV. Crear bloques mixtos en ambas cámaras integrados por los grupos de legisladores que tengan menos de tres miembros.

· Revisar la ley de Administración financiera y los reglamentos de ambas cámaras para mejorar el trámite de la presentación, tratamiento, aprobación del presupuesto nacional y su eventual reconducción.

· Incorporación nuevas tecnologías para un mejor funcionamiento de las cámaras, las comisiones, las oficinas administrativas y la comunicación con los ciudadanos, a través de los medios y las redes sociales.

· Revisar las leyes promulgadas y no reglamentadas, y que por ello no son aplicadas.

Estas propuestas están ahora a consideración del Senador Pinedo y esperamos que tengan pronto tratamiento.

Córdoba, julio de 2019

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Visita a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en San José de Costa Rica junto a la abogada cordobesa Luciana Caminal

 

Está integrada por 7 jueces de distintos países y tiene su sede en San José de Costa Rica y a la que recurre la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, que tiene su sede en Washington D.C., y los estados Americanos. Sus decisiones son consultivas, cautelares o definitivas.

Los alumnos deben conocer y jurar la Constitución Nacional con motivo del 1 de Mayo aniversario de la misma jurada en 1853 por los constituyentes

Promesa de Lealtad a la Bandera
PROMESA DE LEALTAD A LA CONSTITUCIÓN NACIONAL
 
Ley 27505
 
Institúyese ceremonia escolar.
 
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:
 
Artículo 1º – Institúyese la ceremonia escolar de Promesa de Lealtad a la Constitución Nacional el primer día hábil siguiente al 1º de mayo de cada año, en ocasión del Día de la Constitución Nacional.
 
Art. 2º – La Promesa de Lealtad a la Constitución Nacional la efectuarán los alumnos de tercer año de la escuela secundaria de todos los establecimientos educativos de gestión pública y privada, en un acto académico con la presencia de la Bandera Nacional.
 
Art. 3º – La máxima autoridad del establecimiento educativo tomará la Promesa de Lealtad a la Constitución Nacional a los alumnos, quienes responderán afirmativamente a la siguiente fórmula: “¿Prometen respetar y hacer respetar los derechos, deberes y garantías que la Constitución Nacional establece, hacer todo lo que esté a su alcance para cumplir y hacer cumplir sus preceptos y disposiciones, y respetar la autoridad delas Instituciones que de ella emanan?”.
 
Art. 4º – La Promesa de Lealtad a la Constitución Nacional será complementada por una instancia previa de aprendizaje, reflexión y evacuación en materia constitucional.
 
Art. 5º – Invítase a las provincias, municipios, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y al Consejo Federal de Educación a incorporar esta ceremonia en el calendario escolar anual.
 
Art. 6º – Comuníquese al Poder Ejecutivo nacional.
 
DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS VEINTIDÓS DÍAS DEL MES DE MAYO DEL AÑO DOS MIL DIECINUEVE 
 
REGISTRADA BAJO EL Nº 27505
 
MARTA G. MICHETTI – EMILIO MONZO – Eugenia Inchausti – Juan P. Tunessi
 
Ciudad de Buenos Aires, 12/06/2019
 
En virtud de lo prescripto en el artículo 80 de la Constitución Nacional, certifico que la Ley Nº 27.505 (IF-2019-49000125-APN-DSGA#SLYT) sancionada por el HONORABLE CONGRESO DE LA NACIÓN el 22 de mayo de 2019, ha quedado promulgada de hecho el día 10 de junio de 2019.
 
Dése para su publicación a la Dirección Nacional del Registro Oficial, gírese copia al HONORABLE CONGRESO DE LA NACIÓN y, para su conocimiento y demás efectos, remítase al MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA. Cumplido, archívese. Pablo Clusellas

El renacer de los nacionalismos

Nacionalismo

La idea de nación fue muy importante en el siglo XIX para la formación de los países que conformaron el mapa de Europa y América. Pero, en la primera parte del siglo XX, el exagerado sentimiento nacional, se transformó en nacionalismo, del que se valieron líderes como Adolf Hitler, Joseph Stalin, Benito Mussolini, Francisco Franco y Antonio de Oliveira Zalazar en Europa, y los dictadores que azotaron Latinoamérica, que nos llevaron a olvidar la dignidad de la persona humana, a guerras, a holocaustos y a arrojar bombas atómicas.

El siglo XXI, junto a las grandes y sorprendentes innovaciones que nos muestra, para bien y para mal, nos encontramos con el renacer de los nacionalismos, con extraños líderes, algunos outsider, que con un sesgo populista y autoritario, cuestionan la globalización, la inmigración, la inseguridad, la corrupción y la política tradicional, y pretenden atrapar, en las frontera de sus países, al bien de su nación, olvidando el bien común de toda la humanidad.

Donald Trump triunfó en EEUU con el lema “primero América”, prometiendo construir un muro en la frontera con México para frenar la inmigración. En el Reino Unido se votó el Brexit, para separarse de la Unión Europea. En Italia ganó las elecciones una alianza de dos partidos nacionalistas, uno de derecha, “La Liga”, del norte, que combate la inmigración, liderada por Matteo Salvini; y el “Movimiento 5 estrellas”, del sur, de centro izquierda, fundado por el cómico Beppe Grillo, y ahora liderado por Luiggi Di Maggio, que propuso abonar una “renta ciudadana”. Los separatismos son otra vertiente nacionalista, como el catalán, que compromete la unidad española.

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, cerró las fronteras a los inmigrantes. Algo parecido a lo que postulan el “Movimiento Nacional” de Marine Le Pen, en Francia, y “Alternativa para Alemania”, que lidera Frank Magnitz.

Por otro lado, el presidente de China, Xi Jinping, secretario del partido comunista, gradualmente va sustituyendo al marxismo por un nacionalismo capitalista y totalitario. Y Vladimir Putin, un ex agente de la KGB, convertido hoy en líder nacionalista, reivindica el pasado de Rusia desde los Zares, el triunfo de Stalin en la 2ª. Guerra Mundial y revaloriza la Iglesia Ortodoxa, como partes esenciales del nacionalismo de esta potencia euro-asiática.

En América Latina tenemos a Nicolas Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua y Evo Morales en Bolivia, nacionalistas-populistas de izquierda. Jair Bolsonaro, populista de derecha en Brasil, y al nuevo presidente del El Salvador, Nayib Bukele, un outsider de 38 años de edad, que acaba de derrotar a los dos partidos tradicionales de izquierda y de derecha.

En la 2da. década de este siglo, las redes sociales pasaron a ser un vehículo para la segmentación social, racial, religiosa, nacional, regional, etc. Se refuerzan las afinidades entre quienes piensan igual, y se reducen el intercambio con quienes piensan de otra.

El resurgimiento y revalorización del nacionalismo es también una respuesta a la “híper-globalización”, que se impuso en la últimas décadas, en la cual con Internet, las plataformas digitales, la inteligencia artificial y las redes sociales, se pensaba que se iban a universalizar la economía, la política, la cultura y debilitar las fronteras físicas y espirituales.

El exceso de nacionalismo, en las grandes potencias, así como el avance del proteccionismo económico, moldea un mundo más inestable y, en consecuencia, más peligroso para los países medianos y pequeños. Al mismo tiempo, acentúa y escala la concentración de la riqueza, los conflictos migratorios, raciales y de minorías, radicalizando y agrietando los discursos políticos y electorales.

La reivindicación del “Estado Nación”, una categoría en declinación frente al fenómeno de la globalización -según algunos teóricos de finales del siglo pasado-, se esconde una nueva generación de políticos, que con postulados autoritarios y discriminatorios, pretenden revertir los procesos de integración, y contaminar la democracia con postulados populistas. El recuerdo de los desastres que causaron los nacionalismos en la primera mitad del siglo anterior, nos tiene que llamar a la reflexión, para que no tengamos que lamentar de nuevo tiranías, guerras y millones de muertos como los que todavía recordamos con dolor.

Contener a los nacionalismo, quizás sea hoy una prioridad global.

Córdoba, mayo de 2019.

Presentación del Dr. Jorge Horacio Gentile del libro “El Nacional socialismo contra el mundo civilizado”

Presentación del Dr. Jorge Horacio Gentile en la Legislatura de la Provincia de Córdoba el 9/4/19 del libro “El Nacional socialismo contra el mundo civilizado” de Mario Sinay que se refiere a “Historias inéditas emergentes de la barbarie nazi”. El Emporio Ediciones, 2019, 326 páginas.

Se trata de un recordatorio de muchos hechos, personajes, circunstancias, sucesos y acontecimientos que ocurrieron en Europa y en el mundo, en los escenarios más diversos, durante el gobierno de Adolf Hitler, responsable principal del Holocausto, quién invocaba la ideología nacionalista y racista denominada: Nacional Socialismo.

En el mismo se mencionan:

Personajes: Adolf Hitler, Adolf Eichmann, Joseph Goebbels, Dr. Josep Mengele, Benito Mussolini, entre otros.

Personas; judíos, gitanos, militares, saboteadores, informantes, soldados, partisanos, guerrilleros, scouts, pacifistas, refugiados.

Políticos, ministros, diputados, diplomáticos, médicos, enfermeros, artistas, científicos, maestros, deportistas, fotógrafos, jóvenes, niños, ancianos, sindicalistas, y hasta una princesa.

Entre otros.

Religiosos: judíos, cristianos, musulmanes, testigos de Jehová, pontífices, sacerdotes, pastores, rabinos, teólogos, misioneros, párrocos, religiosas/os, y jesuitas.

Grupos humanos o instituciones: Gestapo, campos de concentración –Auschwitz-, cárceles, guetos, servicios de informaciones, partidos, grupos de resistencia, células, tribunales, familias, circos, empresas, iglesias, mezquitas, catedrales, congregaciones religiosas y monasterios, entre otros.

Países: Alemania, Israel, Polonia, Rusia, Unión Soviética, Palestina, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, España, Italia, Grecia, Suiza, Países bajos, Checoslovaquia, Hungría, Lituania, Brasil, Argentina, Santo Domingo, México, Chile, Uruguay, China, Austria, Etiopía y Bielorrusia, entre otros.

Se alude a las violencias que se consumaron: el holocausto, las guerras, los sabotajes. Que afectaron a personas que fueron capturadas, condenadas, deportadas, perseguidas, refugiadas torturadas, masacradas, asesinadas, sometidas a trabajos forzados o cámaras de gas, fusiladas, arrestadas, presas, encarceladas.

Este libro es entonces una descripción, muy bien fundamentada, de hecho que atentaron contra la vida y los derechos de millones de personas ocurridos en nombre del “nacional socialismo”; que hoy no solo sirve para ampliar el recuerdo de lo que no debe repetirse, sino también como enseñanza a las nuevas generaciones de las malvadas consecuencias que acarrean los nacionalismos.

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La Nación y el Nacionalismo

Para entender lo que significan los nacionalismos es importante distinguir antes el significado de las expresiones: nación, sociedad política y estado.

La idea de nación es una comunidad nacional, generada por un origen común, por lasos culturales, de idioma, etnia, religión, objetivos políticos y la creencia en un ancestro común. Implica un sentimiento de orgullo por los logros de la comunidad nacional, y se relaciona con la idea de patriotismo. Enfatiza los rasgos identitarios.

Un buen ejemplo de ello es lo que dice la Declaración de la Independencia efectuada en Tel Aviv el 14 de mayo de 1948 cuando se definió a la Nación israelí, sobre la que se crearía luego la sociedad política y el estado de Israel, al expresar que: “La tierra de Israel fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros. Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le guardo fidelidad durante toda su Dispersión y jamás dejó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad política”

Los sentimientos nacionales en el siglo XIX sirvieron para concretar distintas sociedades políticas, con sus correspondientes estados, en distintos países de Europa y en América.

La sociedad política, como indica Jacques Maritain, es la más perfecta de las sociedades temporales, es una obra de la razón, la justicia es una condición de su existencia, la amistad es una condición vital y está encaminada al bien común.

El estado, como bien nos sigue indicando Maritain, es una parte de la sociedad política interesada en el mantenimiento de la ley,

el fomento del bienestar común y el orden público y se ocupa del gobierno y la administración de los asuntos públicos.

El Nacionalismo

El nacionalismo es la creencia de que una nación debería poder controlar el gobierno y todos los medios de producción. Y como ideología, pone a una determinada nación como el único referente identitario, dentro de una comunidad política; y parte de dos principios básicos con respecto a la relación entre la nación y el Estado: · El principio de la soberanía nacional: que entiende que la nación es la única base legítima para concretar una la sociedad política y su Estado. · El principio de nacionalidad: que sostiene que cada nación debe formar su propio Estado, y que las fronteras del Estado deberían coincidir con las de la nación.

Las doctrinas, movimientos sociales o partidos políticos nacionalistas inspiran y subliman acciones colectivas reivindicativas o políticas poniendo como objetivo el bien de la nación, aunque en su accionar se afecten los derechos humanos y se terminen instalando en gobiernos autoritarios, dictaduras o tiranías. El surgimiento de los nacionalismos, ocurren en el siglo XIX, después la independencia de EEUU, de la revolución francesa y la de los países latinoamericanos.

El nacionalismo, en el período de entreguerras inspiró el fascismo, el nacismo, el franquismo, la dictadura de Oliveira Salazar en Portugal y las dictaduras latinoamericanas. Después de la Segunda Guerra Mundial fue el ideal que enarbolaron los procesos de descolonización y del tercermundismo, y a los distintos grupos que en distintos países se llamaron: Movimientos de Liberación Nacional.

El nacionalismo populista

En este siglo en el mundo han vuelto a nacer los nacionalismos -vinculados al populismo, al proteccionismo, a la resistencia a la inmigración, en contra de la inseguridad e invocando la corrupción y la anti-política, en partidos y movimientos de derecha o de izquierda, en distintos países de Europa, de América y en el mundo en general.

En Europa, el cuestionamiento a la Unión Europea que caracteriza a la mayoría de los populismos, lo hace desde una posición nacionalista. Reclaman que los estados soberanos recuperen atribuciones que han cedido a estructurales multinacionales, ya sean políticas, económicas o regionales.

Reivindican al “Estado Nación”, que muchos pensaban que era una categoría en declinación, frente a la globalización política y económica que se ha acentuado desde finales del siglo XX.

Los separatismos, como el catalán, son una vertiente del nacionalismo, al que a su vez adhieren los estados nacionales que los enfrentan, agudizando el nacionalismo en ambas partes del conflicto que se genera.

El nacionalismo económico ha emergido en el mundo anglosajón con el proteccionismo de Donald Trump y el Brexit del Reino Unido. Esto ha provocado reacciones, con medidas adoptadas como represalia en países aliados de los Estados Unidos, como son los europeos y con Canadá y en México, con

los que tenían un tratado de libre-comercio con Washington, mejor conocido como NAFTA o TLC (Tratado de libre comercio de América del Norte) de 1994, y que ahora, en 2018, ha sido sustituido por otro denominado el USMCA (“United States, México y Canada”).

En el mundo occidental puede establecerse así una vinculación relativa entre populismo, anti-inmigración, anti-política y nacionalismo. Pero a diferencia de los tres primeros términos, que son fenómenos predominantemente occidentales, el resurgimiento del nacionalismo es universal.

Los líderes de las potencias globales, al finalizar la segunda década del siglo XXI, tienen una fuerte impronta nacionalista. No sólo es el caso de Trump, con su lema “primero América”. El presidente de China, Xi Jimpiao, es un líder nacionalista, que gradualmente va sustituyendo al marxismo por el nacionalismo, justificando un régimen totalitario.

En Francia la Alianza Nacional liderada por Marine Le Pen, combarte fuertemente la inmigración, como lo hace Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría. En Alemania ha surgido “Alternativa para Alemania”, liderado por Frank Magnitz.

En Italia ha triunfado una alianza de dos nacionalismos uno de derecha como “La Liga”, con arraigo en el norte, que responde al liderazgo de Matteo Salvini, y el “Movimiento de las 5 estrellas”, del sur, de centro izquierda, liderado ahora por

Luiggi Di Maggio, un joven abogado que tomó la posta del fundador de este espacio político, el cómico Beppe Grillo.

Vladimir Putin, es un líder nacionalista ruso, que reivindica el pasado de su país, desde los zares hasta el triunfo de Stalin en la Segunda Guerra Mundial y revaloriza la Iglesia Ortodoxa como parte esencial del nacionalismo de esta potencia euro-asiática, aunque ello parezca contradictorio. El cómico Volodimir Zelenski, de 41 años, obtuvo el 73% de los votos para ser elegido presidente de Ucrania y su bandera es la antipolítica.

En el caso de Japón, el primer ministro Shinzō Abe, es también un líder nacionalista japonés. No sólo porque mantiene e intensifica el nacionalismo japonés frente a la expansionismo chino, sino porque reconoce a los japoneses caídos durante la Segunda Guerra Mundial (algo que no hacían sus predecesores) y da pasos concretos hacia la construcción de un poder militar propio de su país.

A su vez, el primer ministro Narendra Modi de la India, asume el nacionalismo hindú con firmeza. Las tensiones con la minoría musulmana de su país, de 280 millones de personas, es una manifestación de ello. La tensión en la región de Cachemira, en disputa con Pakistán, es otra evidencia al respecto.

Algo parecido se da en los líderes de varias países como Turquía, Egipto, Arabia Saudita, Irán e Israel.

En América Latina tenemos los presidentes populistas de izquierda: Nicolás Maduro, en Venezuela, cuya legitimidad está cuestionada internamente por la Asamblea Nacional, y en el exterior por más de 50 países; a Daniel Ortega en Nicaragua; a Evo Morales en Bolivia; y a Jair Bolsonaro, un populista de derecha en Brasil, antiguo capitán del ejército, que ha incorporado a su gobierno a varios militares. En El Salvador triunfó el 3 de febrero de 2019 en las elecciones presidenciales un joven, de 37 años de edad, Nayib Armando Bukele, que obtuvo el 53.10 %de los votos por lo que no hubo necesidad de una segunda vuelta, derrotando a los dos partidos tradicionales que gobiernan desde 1992, ARENA y al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), agrupación de izquierda a la que perteneció anteriormente. El combate a la violencia y la corrupción son sus banderas más importantes

En el pasado, la exacerbación del nacionalismo ha precipitado conflictos violentos y guerras sangrientas. Al mismo tiempo, ha permitido a países agredidos, unir sus ciudadanos para defenderse frente a la agresión.

El exceso de nacionalismo, moldea un mundo más inestable y, en consecuencia, más peligroso para los países medianos y pequeños. Al mismo tiempo, acentúa y agrava los conflictos raciales, migratorios y de minorías, radicalizando los discursos políticos y electorales.

Por otro lado, el resurgimiento y revalorización del nacionalismo es también una respuesta a la “globalización” que se impuso entre fines del siglo XX y comienzos del XXI, en la cual Internet, la digitalización y las redes sociales, se pensaba iban a universalizar la cultura y debilitar las fronteras físicas y espirituales, además de concentrar más la riqueza.

En este siglo, las redes sociales pasaron a ser un vehículo para la segmentación social, racial, religiosa, nacional, regional, etc. Se refuerzan las afinidades entre quienes piensan de la misma manera y reducen o limitan el intercambio con quienes piensan de otra. Contener el nacionalismo, es quizás hoy una prioridad global.

Los principios que inspiraron a la creación de la Sociedad Política y el Estado de Israel, según la ya citada Declaración de su Independencia, está claramente definida cuando en la misma se expresa que: “El Estado de Israel permanecerá abierto a la inmigración y el crisol de la diáspora; promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; estará basado en el principio de libertad, justicia y paz, a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel; asegurará la completa igualdad de derecho políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o religión; garantizará la libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Santos de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidad.”

Córdoba, abril de 2019.