La grieta de ayer, hoy y mañana

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Jorge Lanata bautizó como “la grieta” al profundo espacio que separa a los dos principales contendientes políticos de las elecciones nacionales de 2015 y 2017: Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Para Jaime Durán Barba –asesor de Macri- ésa grieta fue y será imprescindible para que el gobierno triunfe en aquellas y en las próximas elecciones, aunque ese conflicto haya servido también para impedir el diálogo y los debates, no solo entre esos candidatos y sus seguidores, sino también para quebrar o hacer imposible, muchas conversaciones o reuniones de amigos o de familiares.

Pero este precipicio no solo impidió la entrega de los símbolos presidenciales cuando Macri se hizo cargo de su despacho en la Casa Rosada, sino que también limitó las posibilidades de diálogo, de debate, de negociación y de consenso que eran y son necesarias para resolver los graves problemas que padecemos los argentinos. Esta actitud, además, sirvió para debilitar el funcionamiento de las instituciones de la república.

El Congreso dejó de sancionar leyes – solo 64 en 2018 -, de prestar acuerdo para designar jueces, ni al Defensor del pueblo – cuyo cargo está vacante hace más de 10 años-, ni al Fiscal general –que está vacante hace dos-. No actualiza la ley de coparticipación federal.

La confrontación por legalizar el aborto, propuesta por el presidente, abrió una nueva grieta entre celestes y verdes que será difícil de cerrar.

El presidente, como lo hicieron también sus antecesores, dicta leyes, mediante decretos de necesidad y urgencia -50 durante el año 2018- , que el Congreso tampoco deroga, o modifica. No reglamenta leyes, que por ese motivo carecen de vigencia.

El Poder Judicial de la Nación tiene un cuarto de sus cargos de jueces vacantes. Las sentencias exhortativas de la Corte y de tribunales federales, en las que se les pide al Congreso que sancione leyes o decida políticas públicas, no son respondidas por ninguna de las cámaras -entre 2005 a 2018 contabilizamos 63-. Además de que los jueces, los funcionarios ni el resto del personal abonan el impuesto a las ganancias.

Próximos comicios

Las elecciones que vienen nos muestran que los argentinos estamos cansado de la grieta y por ello se han hecho distintos ensayos desde la clase política para convencer a la mayoría del electorado que la misma será superada. Hay candidatos presidenciales, como Roberto Lavagna, José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión, que disputan la ancha franja del

electorado que repudia la grieta, y los dos contendientes principales Macri y CFK –que en las dos elecciones anteriores y en la que viene intentan valerse de la polarización-, matizaron su fórmula presidencial con dos candidatos, Miguel Angel Pichetto y Alberto Fernández, que provienen del sector anti-grieta, y que aseguran bregar por a su abolición. Con estas extrañas combinaciones intentan sumar a sus respectivos 30% de electorado cautivo algo del restante 40 %, según lo que indican las encuestas, preocupándose más por resaltar la deficiencia del enemigo, que las virtudes de sus propuestas, de la que poco y nada se habla.

El panorama que nos muestra el discurso de los candidatos es por demás ambiguo, lo que acentúa nuestra incertidumbre, que nos impide invertir y que asusta a los que lo quieren hacerlo desde fuera del país, postergando ilusiones y frustrando la creatividad de una juventud que sería feliz de enfrentar los grandes desafío que nos propone el siglo XXI.

Discuten acaloradamente quién es el culpable de la pobreza, del narcotráfico, de la inflación y del endeudamiento; de la falta de empleo, educación, o de viviendas, pero nadie indica como apagarán este incendio.

De la corrupción y de cuál será el futuro de los procesos judiciales que se les siguen a dirigentes políticos o empresarios cada vez se habla menos y no faltan quienes insinúan indultos o amnistías.

La crisis que enfrentamos los argentinos parece no resolverse en las urnas, pero esperamos que la sensatez y el espíritu de solidaridad que muchos practican silenciosamente, ayudando a los que no tienen alimentos, ni vivienda, ni medios para vivir, supere a la mediocridad de una dirigencia política insensible y que solo aspira a acumular poder.

Córdoba, julio de 2019.

Presentación del Dr. Jorge Horacio Gentile del libro “El Nacional socialismo contra el mundo civilizado”

Presentación del Dr. Jorge Horacio Gentile en la Legislatura de la Provincia de Córdoba el 9/4/19 del libro “El Nacional socialismo contra el mundo civilizado” de Mario Sinay que se refiere a “Historias inéditas emergentes de la barbarie nazi”. El Emporio Ediciones, 2019, 326 páginas.

Se trata de un recordatorio de muchos hechos, personajes, circunstancias, sucesos y acontecimientos que ocurrieron en Europa y en el mundo, en los escenarios más diversos, durante el gobierno de Adolf Hitler, responsable principal del Holocausto, quién invocaba la ideología nacionalista y racista denominada: Nacional Socialismo.

En el mismo se mencionan:

Personajes: Adolf Hitler, Adolf Eichmann, Joseph Goebbels, Dr. Josep Mengele, Benito Mussolini, entre otros.

Personas; judíos, gitanos, militares, saboteadores, informantes, soldados, partisanos, guerrilleros, scouts, pacifistas, refugiados.

Políticos, ministros, diputados, diplomáticos, médicos, enfermeros, artistas, científicos, maestros, deportistas, fotógrafos, jóvenes, niños, ancianos, sindicalistas, y hasta una princesa.

Entre otros.

Religiosos: judíos, cristianos, musulmanes, testigos de Jehová, pontífices, sacerdotes, pastores, rabinos, teólogos, misioneros, párrocos, religiosas/os, y jesuitas.

Grupos humanos o instituciones: Gestapo, campos de concentración –Auschwitz-, cárceles, guetos, servicios de informaciones, partidos, grupos de resistencia, células, tribunales, familias, circos, empresas, iglesias, mezquitas, catedrales, congregaciones religiosas y monasterios, entre otros.

Países: Alemania, Israel, Polonia, Rusia, Unión Soviética, Palestina, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, España, Italia, Grecia, Suiza, Países bajos, Checoslovaquia, Hungría, Lituania, Brasil, Argentina, Santo Domingo, México, Chile, Uruguay, China, Austria, Etiopía y Bielorrusia, entre otros.

Se alude a las violencias que se consumaron: el holocausto, las guerras, los sabotajes. Que afectaron a personas que fueron capturadas, condenadas, deportadas, perseguidas, refugiadas torturadas, masacradas, asesinadas, sometidas a trabajos forzados o cámaras de gas, fusiladas, arrestadas, presas, encarceladas.

Este libro es entonces una descripción, muy bien fundamentada, de hecho que atentaron contra la vida y los derechos de millones de personas ocurridos en nombre del “nacional socialismo”; que hoy no solo sirve para ampliar el recuerdo de lo que no debe repetirse, sino también como enseñanza a las nuevas generaciones de las malvadas consecuencias que acarrean los nacionalismos.

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La Nación y el Nacionalismo

Para entender lo que significan los nacionalismos es importante distinguir antes el significado de las expresiones: nación, sociedad política y estado.

La idea de nación es una comunidad nacional, generada por un origen común, por lasos culturales, de idioma, etnia, religión, objetivos políticos y la creencia en un ancestro común. Implica un sentimiento de orgullo por los logros de la comunidad nacional, y se relaciona con la idea de patriotismo. Enfatiza los rasgos identitarios.

Un buen ejemplo de ello es lo que dice la Declaración de la Independencia efectuada en Tel Aviv el 14 de mayo de 1948 cuando se definió a la Nación israelí, sobre la que se crearía luego la sociedad política y el estado de Israel, al expresar que: “La tierra de Israel fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros. Luego de haber sido exiliado por la fuerza de su tierra, el pueblo le guardo fidelidad durante toda su Dispersión y jamás dejó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad política”

Los sentimientos nacionales en el siglo XIX sirvieron para concretar distintas sociedades políticas, con sus correspondientes estados, en distintos países de Europa y en América.

La sociedad política, como indica Jacques Maritain, es la más perfecta de las sociedades temporales, es una obra de la razón, la justicia es una condición de su existencia, la amistad es una condición vital y está encaminada al bien común.

El estado, como bien nos sigue indicando Maritain, es una parte de la sociedad política interesada en el mantenimiento de la ley,

el fomento del bienestar común y el orden público y se ocupa del gobierno y la administración de los asuntos públicos.

El Nacionalismo

El nacionalismo es la creencia de que una nación debería poder controlar el gobierno y todos los medios de producción. Y como ideología, pone a una determinada nación como el único referente identitario, dentro de una comunidad política; y parte de dos principios básicos con respecto a la relación entre la nación y el Estado: · El principio de la soberanía nacional: que entiende que la nación es la única base legítima para concretar una la sociedad política y su Estado. · El principio de nacionalidad: que sostiene que cada nación debe formar su propio Estado, y que las fronteras del Estado deberían coincidir con las de la nación.

Las doctrinas, movimientos sociales o partidos políticos nacionalistas inspiran y subliman acciones colectivas reivindicativas o políticas poniendo como objetivo el bien de la nación, aunque en su accionar se afecten los derechos humanos y se terminen instalando en gobiernos autoritarios, dictaduras o tiranías. El surgimiento de los nacionalismos, ocurren en el siglo XIX, después la independencia de EEUU, de la revolución francesa y la de los países latinoamericanos.

El nacionalismo, en el período de entreguerras inspiró el fascismo, el nacismo, el franquismo, la dictadura de Oliveira Salazar en Portugal y las dictaduras latinoamericanas. Después de la Segunda Guerra Mundial fue el ideal que enarbolaron los procesos de descolonización y del tercermundismo, y a los distintos grupos que en distintos países se llamaron: Movimientos de Liberación Nacional.

El nacionalismo populista

En este siglo en el mundo han vuelto a nacer los nacionalismos -vinculados al populismo, al proteccionismo, a la resistencia a la inmigración, en contra de la inseguridad e invocando la corrupción y la anti-política, en partidos y movimientos de derecha o de izquierda, en distintos países de Europa, de América y en el mundo en general.

En Europa, el cuestionamiento a la Unión Europea que caracteriza a la mayoría de los populismos, lo hace desde una posición nacionalista. Reclaman que los estados soberanos recuperen atribuciones que han cedido a estructurales multinacionales, ya sean políticas, económicas o regionales.

Reivindican al “Estado Nación”, que muchos pensaban que era una categoría en declinación, frente a la globalización política y económica que se ha acentuado desde finales del siglo XX.

Los separatismos, como el catalán, son una vertiente del nacionalismo, al que a su vez adhieren los estados nacionales que los enfrentan, agudizando el nacionalismo en ambas partes del conflicto que se genera.

El nacionalismo económico ha emergido en el mundo anglosajón con el proteccionismo de Donald Trump y el Brexit del Reino Unido. Esto ha provocado reacciones, con medidas adoptadas como represalia en países aliados de los Estados Unidos, como son los europeos y con Canadá y en México, con

los que tenían un tratado de libre-comercio con Washington, mejor conocido como NAFTA o TLC (Tratado de libre comercio de América del Norte) de 1994, y que ahora, en 2018, ha sido sustituido por otro denominado el USMCA (“United States, México y Canada”).

En el mundo occidental puede establecerse así una vinculación relativa entre populismo, anti-inmigración, anti-política y nacionalismo. Pero a diferencia de los tres primeros términos, que son fenómenos predominantemente occidentales, el resurgimiento del nacionalismo es universal.

Los líderes de las potencias globales, al finalizar la segunda década del siglo XXI, tienen una fuerte impronta nacionalista. No sólo es el caso de Trump, con su lema “primero América”. El presidente de China, Xi Jimpiao, es un líder nacionalista, que gradualmente va sustituyendo al marxismo por el nacionalismo, justificando un régimen totalitario.

En Francia la Alianza Nacional liderada por Marine Le Pen, combarte fuertemente la inmigración, como lo hace Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría. En Alemania ha surgido “Alternativa para Alemania”, liderado por Frank Magnitz.

En Italia ha triunfado una alianza de dos nacionalismos uno de derecha como “La Liga”, con arraigo en el norte, que responde al liderazgo de Matteo Salvini, y el “Movimiento de las 5 estrellas”, del sur, de centro izquierda, liderado ahora por

Luiggi Di Maggio, un joven abogado que tomó la posta del fundador de este espacio político, el cómico Beppe Grillo.

Vladimir Putin, es un líder nacionalista ruso, que reivindica el pasado de su país, desde los zares hasta el triunfo de Stalin en la Segunda Guerra Mundial y revaloriza la Iglesia Ortodoxa como parte esencial del nacionalismo de esta potencia euro-asiática, aunque ello parezca contradictorio. El cómico Volodimir Zelenski, de 41 años, obtuvo el 73% de los votos para ser elegido presidente de Ucrania y su bandera es la antipolítica.

En el caso de Japón, el primer ministro Shinzō Abe, es también un líder nacionalista japonés. No sólo porque mantiene e intensifica el nacionalismo japonés frente a la expansionismo chino, sino porque reconoce a los japoneses caídos durante la Segunda Guerra Mundial (algo que no hacían sus predecesores) y da pasos concretos hacia la construcción de un poder militar propio de su país.

A su vez, el primer ministro Narendra Modi de la India, asume el nacionalismo hindú con firmeza. Las tensiones con la minoría musulmana de su país, de 280 millones de personas, es una manifestación de ello. La tensión en la región de Cachemira, en disputa con Pakistán, es otra evidencia al respecto.

Algo parecido se da en los líderes de varias países como Turquía, Egipto, Arabia Saudita, Irán e Israel.

En América Latina tenemos los presidentes populistas de izquierda: Nicolás Maduro, en Venezuela, cuya legitimidad está cuestionada internamente por la Asamblea Nacional, y en el exterior por más de 50 países; a Daniel Ortega en Nicaragua; a Evo Morales en Bolivia; y a Jair Bolsonaro, un populista de derecha en Brasil, antiguo capitán del ejército, que ha incorporado a su gobierno a varios militares. En El Salvador triunfó el 3 de febrero de 2019 en las elecciones presidenciales un joven, de 37 años de edad, Nayib Armando Bukele, que obtuvo el 53.10 %de los votos por lo que no hubo necesidad de una segunda vuelta, derrotando a los dos partidos tradicionales que gobiernan desde 1992, ARENA y al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), agrupación de izquierda a la que perteneció anteriormente. El combate a la violencia y la corrupción son sus banderas más importantes

En el pasado, la exacerbación del nacionalismo ha precipitado conflictos violentos y guerras sangrientas. Al mismo tiempo, ha permitido a países agredidos, unir sus ciudadanos para defenderse frente a la agresión.

El exceso de nacionalismo, moldea un mundo más inestable y, en consecuencia, más peligroso para los países medianos y pequeños. Al mismo tiempo, acentúa y agrava los conflictos raciales, migratorios y de minorías, radicalizando los discursos políticos y electorales.

Por otro lado, el resurgimiento y revalorización del nacionalismo es también una respuesta a la “globalización” que se impuso entre fines del siglo XX y comienzos del XXI, en la cual Internet, la digitalización y las redes sociales, se pensaba iban a universalizar la cultura y debilitar las fronteras físicas y espirituales, además de concentrar más la riqueza.

En este siglo, las redes sociales pasaron a ser un vehículo para la segmentación social, racial, religiosa, nacional, regional, etc. Se refuerzan las afinidades entre quienes piensan de la misma manera y reducen o limitan el intercambio con quienes piensan de otra. Contener el nacionalismo, es quizás hoy una prioridad global.

Los principios que inspiraron a la creación de la Sociedad Política y el Estado de Israel, según la ya citada Declaración de su Independencia, está claramente definida cuando en la misma se expresa que: “El Estado de Israel permanecerá abierto a la inmigración y el crisol de la diáspora; promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; estará basado en el principio de libertad, justicia y paz, a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel; asegurará la completa igualdad de derecho políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o religión; garantizará la libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Santos de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidad.”

Córdoba, abril de 2019.

Preguntas para los candidatos

preguntas para candidatosEn la primera elección presidencial de este año en América Latina ocurrida en El Salvador, se eligió por el 53% de los votos a Nayip Bukele, un joven carismático de 37 años identificado con los millennials, que usa vestimenta por demás informal, ex alcalde de la San Salvador, y que rompió con la tradicional polarización bipartidista, entre la derecha, representada por ARENA, y la izquierda, por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLM).

Con ello se vuelve a repetir, aunque con matices diferentes, lo ocurrido en las elecciones de EEUU, con Donald Trump; en Brasil con Jair Bolsonaro; en Italia con Giuseppe Comte y en Hungría con Viktor Orbán, donde políticos con un nuevo perfil vienen a reemplazar a los tradicionales, ofreciendo respuestas claras y concretas a las necesidades y reclamos más acuciantes que reclama la sociedad, referidos principalmente a la corrupción, al trabajo, a las migraciones y a la seguridad.

Aunque este tipo de políticos para nada me conforman por las soluciones nacionalistas, autoritarias y discriminatoria que proponen y llevan a la práctica; es importante, en una año electoral como el que estamos en Argentina, rescatar de ellos la sinceridad y las respuestas -mucha veces exageradas (como lo del “Muro” de Trump o la “guerra a la delincuencia” de Bolsonaro)- que le ofrecen a sus electores.

Por ello, es que se hace necesario, para evitar sorpresas como éstas y engaños, interrogar a nuestros candidatos a presidente, a vicepresidente, a legisladores y a gobernadores sobre qué soluciones concretas sobre temas centrales llevarán a cabo cuando sean electos. Esto nos ayudará a despejar la incertidumbre que nos embarga a todos, y así podremos decidir mejor nuestro voto.

Para ser prácticos, les preguntaría que proponen para:

* Crear empleos decentes;

* Mejorar la calidad educativa;

* Terminar con la inflación y la recesión;

* Proveer alimentos y alojamientos a los indigentes que duerme y habita en las calles;

* Suprimir y reducir tributos y tarifas, ¿cuáles?, ¿cuándo? y, si son reducidas, ¿en qué proporción?;

* Terminar con los cortes de calles y rutas que obstruyen el ir a trabajar y a los centros de salud;

* Reducir los presupuestos del Estado en todos sus niveles;

* Que los presidentes dejen de dictar leyes mediante DNU;

* Evitar la suspensión de clases, por huelgas o toma de escuelas que han impedido a la educación primaria tener los 180 días de clases anuales desde hace 35 años;

* Tener una Justicia independiente, rápida y eficiente;

* Pasar a la ciudad autónoma de Buenos Aires (CABA) la justicia ordinaria, para que la financien sus habitantes, y no los de todo el país, como es ahora;

* Redistribuir la elección de los actuales 257 diputados nacionales, en proporción a la población de cada distrito, según lo que dispone la Constitución (art. 45); para que Córdoba que tiene 18, deje de estar menor representada que la CABA, que tiene 25 y Santa Fe 19, a pesar de contar menos habitantes;

* Que digan si aumentarán la edad jubilatoria;

* Si reducirá los haberes de los pasivos, como parece exigir el Fondo Monetario Internacional, y en ¿qué proporción?

* Derogar la inconstitucional reducción de jubilaciones decidida en Córdoba en 2015 (ley 10.333);

* No matar niños por nacer por abortos o adelantado partos, como ocurrió con la prematura niña de 6 meses de gestación, Esperanza, recientemente fallecida en Jujuy, luego de adelantarle el parto;

* Que no ingrese cocaína de Bolivia y marihuana de Paraguay;

* Que expresen sus preferencias sobre Venezuela: Nicolás Maduro o Juan Guaidó; y

* Para evitar los efectos del cambio climático, la contaminación, las inundaciones, etc.

Espero que las respuestas sean claras, y, si no la tienen, que lo digan con franqueza. No queremos volver a escuchar de nuevo si Macri es mejor o peor que Cristina. Las respuestas que se emitan serán más importantes que los discursos, que estamos cansados de escuchar, en los famosos debates televisivos, donde ser hablan vaguedades y se eluden las cuestiones de fondo.

Hablar claro y con sinceridad es lo mejor para entendernos en la vida y en la política.

Córdoba, febrero de 2019.

El pueblo quiere, otra vez, saber de qué se trata

urna-electoral-argentina-2015Llegó, por fin, el año electoral, en el que los argentinos con nuestro voto tendremos que vencer la incertidumbre, la desconfianza, la pobreza, la falta de trabajo y de educación, la inflación, la recesión, la inseguridad, el narcotráfico, la corrupción y los demás problemas que padecemos.

Pero, ¿qué alternativas se plantean?

– Otra vez nos proponen elegir el mal menor. La opción de hierro es, de nuevo, Mauricio Macri o Cristina Fernández de Kirchner. Ambos así lo quieren, a pesar de sus malos desempeños como presidentes. Los que intentan terciar: Sergio Masa, Miguel Pichetto, Juan Manuel Urtubey, Alfredo Olmedo y algunos otros no demuestran, todavía, solidez en sus pretensiones.

Una “interna invisible” condicionará la voluntad popular. Donde serán palabras santa las alternativas y candidatos que propongan Macri y Cristina, los gobernadores e intendentes, siguiendo los consejos de sus asesores -como Jaime Durán Barba-, de sus “mesas chicas”, del “círculo rojo” y de lo que digan las encuestas y focus groups.

Y ¿las elecciones primarias (visibles) de agosto próximo? – Repetirán, seguramente, los inútiles resultados de los comicios que precedieron las presidenciales 2015, en el que las alianzas y partidos mayoritarios presentaron una sola lista, por lo que será, de nuevo, una costosa “encuesta”.

A 35 años de democracia los ciudadanos debemos exigir respeto, participación y definiciones. Protestaremos cuando sea necesario –sin chaquetas amarilla como los franceses-, y no aceptaremos falsas opciones, violencias, y requeriremos explicaciones a los candidatos.

Macri no debería volver a priorizar la “pobreza cero, derrotar al narcotráfico y unir a los argentinos” o anunciar inversiones extranjeras, sino explicar cómo y cuando lo va a conseguir. Queremos saber, además, cómo se crearán empleos y se mejorará la educación, cómo se terminará la inflación, la recesión, el déficit fiscal y el aumento de los tributos y tarifas.

En 2018 la producción legislativa del Congreso, la institución más importante de la República, fue la más baja desde1991, ya que sancionó sólo 64 leyes (34 en sesiones ordinarias, de marzo a noviembre, y 30 en diciembre). La Legislatura de Córdoba sancionó 93. Sin embargo, los presidentes dictan leyes mediante decretos de necesidad y urgencia (DNU), que el Congreso casi nunca corrige ni deroga. Néstor Kirchner dictó 239 en 4 años y medio, Cristina Fernández de Kirchner 82 en 8 años y Macri 45 en 3 años. Hay muchas leyes sancionadas y promulgadas que no se aplican por no estar reglamentadas.

La Corte Suprema, por otro lado, mediante fallos prácticamente deroga o aprueba leyes, sin que el Congreso intervenga. Además, por Acordada 20/96 la Corte derogó la ley que impuso el impuesto a las ganancias al personal judicial. Muchos de sus fallos exhortan al Congreso a dictar o modificar normas que nunca son respondidos.

Por qué no se actualiza el número de diputados de acuerdo a la cantidad de habitantes de cada distrito, como exige la Constitución. Córdoba tiene 18, y más habitantes que la CABA, que tiene 25, y que Santa Fe 19; y por qué no se permite el voto de preferencia, para que al sufragar alteremos el orden de las listas proporcionales, y desplacemos así a los corruptos, parientes y punteros que encabezan las boletas, privilegiados por los que las confeccionan, y así tener mejores diputados.

Por qué no se sanciona un Reglamento General del Congreso, como el que proyecté cuando fui diputado, que regule las reuniones conjunta de ambas cámaras, las comisiones bicamerales, el juicio político, los pedidos de informe al Poder Ejecutivo, el control de los DNU y la redacción de las leyes y la designación del Defensor del Pueblo, hoy demorada desde hace 10 años.

Por qué no se reforma el Justicia Federal cubriendo la gran cantidad de vacantes que tiene, pasando la Justicia Nacional a la CABA y la competencia para atender los recursos contra los fallos de los tribunales orales del interior a las cámaras federales con asiento en las provincias, y que actualmente falla la Cámara Federal de Casación Federal en Buenos Aires.

Reclamar el “de que se trata”, como en l810, ayudará a cambiar el rumbo del país.

Córdoba, enero de 2019.

Recuerdos de un egresado de 1958 del Monserrat

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Colegio Nacional de Monserrat

Un ejercicio de la memoria nos traerá al presente algunos hechos y episodios de nuestro paso por este querido Colegio Nacional de Monserrat que para mí merecen ser recordados.

Cursé mis estudios secundarios en este centenario colegio hace sesenta años, como antes lo había hecho mi padre, José Miguel; y luego lo hizo mi hijo, José Gabriel.

La calle Obispo Trejo y Sanabria era, entonces, más angosta; no era peatonal -como tampoco lo eran ninguna de las del centro-, y tenía los rieles del tranvía.

En la entrada estaba escrita una leyenda que decía: “Nadie es tan grande que pueda entrar o salir con el sombrero puesto”.

La pizzería de Don Luis, donde íbamos algunas veces después de clases a comer su tradicional pizza, estaba entonces en la calle 27 de Abril y Obispo Trejo, donde hoy luce la plazoleta Jerónimo Luis de Cabrera.

Durante los seis años de cursado, mis compañeros fueron varones, salvo al final del período peronista, en el que se permitió el ingreso de algunas pocas mujeres. Solo recuerdo una en nuestra camada.

La política influyó mucho en el colegio y en nuestras vidas, ya que algo parecido a lo que hoy denominamos “grieta” se adueñó de la vida de los argentinos en la década del cincuenta. Al final del gobierno de Juan Domingo Perón, en el colegio se comenzó a dictar la asignatura Cultura Ciudadana – en la que se difundía la doctrina peronista-, se creó la agrupación estudiantil Unión de Estudiantes Secundarios (UES) – identificada con el oficialismo-, y se cambiaron las autoridades – el rector y el vicerrector – por personas identificadas con ese gobierno.

Cuando fue derrocado Perón, recuerdo haber visto a algún profesor en la puerta del colegio con una ametralladora en el hombro. Los luctuosos sucesos políticos del año 1955 hicieron que ese año se nos eximiera del examen final con el promedio de 4, y no con el de 7 como era siempre.

Luego, con la “Revolución Libertadora” que en 1955 derrocó a Perón, se volvieron a designar autoridades del colegio. En dicho golpe de estado, que comenzó en nuestra ciudad, hubo profesores y alumnos que participaron, incluso armados.

Luego vinieron las elecciones de constituyentes de 1957 y, más tarde, la lucha de “libres” y “laicos”, la cual culminó con la creación y habilitación de universidades privadas, entre las cuales estuvo la Universidad Católica de Córdoba que fue la primera, cuya sede estaba a pocos metros de nuestro colegio.

Todo esto influyó mucho en mi vida, ya que en los primeros años del cursado mi vocación era seguir los pasos de mi abuelo paterno, Salvador, que había sido constructor. Por eso, yo aspiraba ser alguna vez ingeniero civil. Pero las “grietas” políticas, antes referidas, no solo invadieron al colegio, sino que penetraron mucho en mi persona.

El conflicto de Perón con la Iglesia y la finalización de su gobierno fueron el factor determinante para mí. El profesor Amaya, de Cultura Ciudadana, entraba y, más de una vez, me expulsaba de la clase por mis preguntas que para él eran impertinentes. Asistí a la conmemoración del Corpus Cristi de 1955 en la Iglesia de Santo Domingo, donde, además de católicos, había opositores de todos los signos.

Creamos luego la Agrupación de Estudiantes de Monserrat (ADEM), de la que fui presidente, y un periódico, Proa, editado en mimeógrafo, del que fui director.

Hacíamos pegatinas con carteles que confeccionábamos en el garaje de mi casa con páginas de diarios, en la que escribíamos con témpera consignas a favor de la “Enseñanza Libre”, y que pegábamos de noche en las paredes del colegio o del frente con engrudo que elaborábamos con harina y agua.

Todo esto, sumado a la influencia de algunos profesores como José María Fragueiro de Filosofía, Ceferino Garzón Maceda de Historia Argentina, y Felipe Yofre Pizarro de Instrucción Cívica, entre otros, fueron factores determinantes en mi decisión de cambiar mi vocación, por lo que terminé estudiando y recibiéndome de abogado en la Universidad Católica de Córdoba, doctorándome luego en la Universidad Nacional de Córdoba y dedicándome, también, a la política.

Recuerdo que los primeros flechazos de enamoramiento fueron dirigidos a hermanas de algunos compañeros del colegio, como a Suny, hermana de Raúl Martínez, o a Gloria, hermana de Ricardo Criscuolo, ya fallecido.

Recuerdo las fiestas y encuentros que compartimos con los compañeros como, por ejemplo, cuando íbamos a Gimnasia en el Parque Sarmiento, o cuando visitamos a Miguel Berutto, quien más tarde llegó a ser un ejecutivo muy importante de la Empresa Pérez Companc, y que vivía, entonces, en Rio Segundo, y nos hacía pasear en la jardinera de su casa tirados por un caballo.

El apellido de mi amigo, colega y compañero del Monserrat y de la Universidad, Enrique Saravia, abogado que luego se doctoró en la Universidad de París I (Panthéon-Sorbonne), luce en el nombre del estudio jurídico que presido desde hace 54 años, aunque él como consultor y profesor vive actualmente en Brasil.

A esta querida casa la debo muchas de mis condiciones, conocimientos y experiencias, que me marcaron para siempre. Mi vocación por el derecho, la política, la docencia y la difusión de ideas por la prensa u otros medios nacieron en este colegio.

La educación humanista la recibí de excelentes rectores, como fueron Valeriano Torres y Rafael Escuti; y profesores, entre los cuales recuerdo muy especialmente a “Orejita” Buteler, Próspero Grasso, la “Vieja” Centeno”, Román Velasco, Samuel Sánchez Bretón, Mario Revol Lozada, “Mister” Hughes, Julio “el Loro” Achával, Emilio Sosa López, López Carusillo, Sánchez Sarmiento, y al Maestro de música Alberto Grandi, a quien fastidiábamos cuando cantábamos el himno del colegio diciendo a coro: “Frente a Duartessssss y Quirós”, práctica que se repitió por años, incluso cuando mi hijo fue alumno.

Las enseñanzas y los ejemplos de estos docentes, sumadas a las circunstancias que rodearon la vida de nuestro país y del mundo de entonces, imprimieron en mí valores a los que siempre intenté ajustar mi conducta como: el amor a la libertad, a la justicia, a la democracia, a la Constitución, a la solidaridad, a la igualdad, a la paz, a la excelencia en la educación, al diálogo y al bien común. Los principales logros que alcancé y las convicciones que me acompañaron en la vida no hubieran sido posibles si no hubiera tenido la formación que recibí en esta alta casa de estudios.

Por eso es que debo agradecer a Dios por:

* estos 60 años de egresado;

* haber pasado por las mismas aulas en las que alguna vez estudiaron próceres de la talla de Juan José Castelli, Juan José Paso, y Deán Gregorio Funes; o presidentes de la República como los fueron: Santiago Derqui, Nicolás Avellaneda, Miguel Ángel Juárez Celman y José Figueroa Alcorta; o quien redactó el Código Civil: Dalmacio Vélez Sarsfield; o personalidades del siglo pasado como: Arturo Orgaz, Ramón J. Cárcano. Deodoro Roca, Leopoldo Lugones y Agustín Díaz Bialet –quien egresó con mi padre y fue juez de la Corte Suprema de Justicia-; o personajes contemporáneos como: el filósofo y diplomático Ernesto Garzón Valdez y el Cardenal Estanislao Karlic; y de las cuales fueron distinguidos compañeros de nuestra promoción que se recibieron de abogados con medallas de oro en la Universidad Nacional de Córdoba como: Carlos Horacio Clariá – fallecido en Roma en 2009 siendo uno de los directivos del Movimiento de los Focolares-, y el ex Ministro de Justicia Jorge de la Rúa – quien nos dejó el año 2015;

* los compañeros que tuve -con algunos de los cuales nos reunimos cada tanto para alimentar estos recuerdos-;

* la devoción que le debo a la Virgen morena, Nuestra Señora de Monserrat, a quien visité hace algunos años y a quien recé en el Monasterio construido hace más de mil años en su nombre, ubicada en una de las montañas catalanas que hay al norte de Barcelona; y

* sentirme siempre guiado por la frase que luce en el escudo del Colegio: “En virtud y en letras”; e iluminado, con la que termina su himno: “Por la Patria y en la Patria, con la luz del Monserrat.”

Córdoba, noviembre de 2018.

Egresados de la Universidad Católica de Córdoba en 1963

UC-de-Cordoba

FACULTAD DE DERECHO

Compañeros Fallecidos

Víctor Rafael “Bicho” Olmos – Luis Casati Ferro – Carlos López – Raúl Masini – Osvaldo Bouwer de Koning

Compañeros egresados

Héctor Guido Bartolomei – Marisa Bisio de Viano – Ramón Ricardo Ruarte – Ángela Fortuna – Gustavo Carranza Latrubesse – Domingo Viale Eduardo Cúneo – Guillermo Smekens – Jorge Avalos Mujica – Pedro Almeida – Rómulo Marcatini – Margarita Toro – Roberto Fonseca – Jorge Horacio Gentile – Néstor Cadario – Rosa Abal Dutari de Cadario

Jesuitas

Jorge Camargo SJ – Jaime Amadeo SJ – José Antonio Sojo SJ – César Azúa SJ – Jean Sonet SJ – Gustavo Casas SJ – Sixto Castellanos SJ

Decano de la Facultad de Derecho

Agustín Díaz Bialet

Secretaria

“Porota” Salaberría

 

Palabras de recordación

Hace 55 años, los primeros egresados de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Córdoba ingresamos –luego de rendir el examen de ingreso- en 1959, un año después de su fundación. En ese momento, la misma no estaba reconocida por el Estado, por lo que no sabíamos si íbamos a poder graduarnos allí como abogados. Por eso, varios de nosotros nos inscribimos también en la Universidad Nacional.

Veníamos de luchar en los colegios y en las calles entre “libres” –que querían universidades privadas- y “laicos” –que se oponían a ello-, participando en manifestaciones y actos públicos.

La Universidad se fundó por el impulso que le dieron los jesuitas, entre los que recordamos muy especialmente a: Jorge Camargo, Jean Sonet, Jaime Amadeo, César Azúa, José Antonio Sojo, Sixto Castellanos, Gustavo Casas, etc.

En los cinco años de la carrera, cursamos siete materias por año, una de las cuales era Teología, en lo que fue y es el Colegio San José. Asistimos a clases todos los días hábiles, y rendíamos tres parciales y también un examen final. La asistencia la tomaba casi siempre “Porota” Salaberría.

Luego de graduarnos, y para ser habilitados, tuvimos que rendir un examen ante un tribunal integrado por un presidente designado por el Ministerio de Educación de la Nación, un representante del Colegio de Abogados y otro de la UCC.

El Decano de la Facultad de Derecho era entonces, el doctor Agustín Díaz Bialet, que luego integraría la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y fue nuestro eximio profesor de Derecho Romano. Pedro Ángel Spina, que luego presidió el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, y Helio Olmos estaban a cargo de las cátedras de Derecho Penal. Pedro José Frías, que también fue juez de la Corte Suprema y embajador, de la de Derecho Constitucional –junto a Guillermo Becerra Ferrer– y Público Provincial. Alfredo Fragueiro nos enseñaba Introducción a la Filosofía, Derecho Natural y Filosofía del Derecho. Néstor Pizarro, José Manuel Díaz, Lisardo Novillo Saravia y Arturo Granillo, Derecho Civil. Manuel Espinoza y Manuel Augusto Ferrer padre, Derecho Comercial, y su hijo de igual nombre, dictó Derecho de la Navegación junto a Enrique Ferreyra. Rogelio Ferrer Martínez –que supo presidir el Tribunal Superior- en Procesal Civil- y Carlos Ernesto “Cacho” Moreno y Raúl Torres Bas en Procesal Penal. El Padre Jaime Amadeo SJ y Gustavo Casas SJ eran profesores de Teología. Clemente Villada Achával y Celestino Piotti en Internacional Público y Privado respectivamente. Jesús Abad Hernando, Héctor Meehan y Julio Altamira Gigena en Derecho Administrativo. En Laboral, José Narciso Rey Nores; en Agrario y Minero, Calos A. Almuni; en Canónico, el padre redentorista Aldo Luis Cooper; y en Finanzas Públicas, Mario Martínez Casas e Isidoro Cibele. En Historia del Derecho, Luis M. Freijeiro Boullosa –que tenía una memoria fabulosa-; en Economía Política, la doctora Elisa Ferreyra Videla – única mujer que fue profesora-; en Sociología, Alberto Díaz Bialet y el Padre Antonio Donini; y en Derecho Político, Clodomiro Ferreyra.

En el grupo había un gran cariño a la Universidad que se estaba formando, y de allí es que de este curso surgió la formación de la Asociación de Estudiantes de Derecho y luego la Federación de Asociaciones de Estudiantes de la Universidad, cuyo primer presidente fue Héctor Guido Bartolomei. Estas organizaciones estudiantiles hicieron varias reuniones con dirigentes estudiantiles de otras universidades católicas argentinas. Como dirigentes estudiantiles, tuvimos algunas fricciones con las autoridades, inclusive con el rector Jorge Camargo SJ, pero siempre dentro de un clima de respeto y sin cuestionar la excelencia de la educación que se impartía.

En la Universidad, se organizaban anualmente quermeses, en las que participaban estudiantes de todas las facultades. Además, con frecuencia se organizaban reuniones donde se bailaba, se escuchaba música y se estrechaban vínculos entre alumnos y alumnas de las distintas facultades. Varios de nuestra camada estuvieron de novio o se casaron con quienes conocieron en la Universidad.

El contexto de nuestro paso por la Universidad fue muy activo. La revolución cubana, encabezada por un discípulo de los jesuitas, Fidel Castro, instaló en 1959 la guerra fría en América. Los atentados con explosivos en la Shell y la consecuente intervención federal a la provincia de Córdoba, gobernada por Arturo Zanichelli, se produjeron en 1960. La invasión a Bahía de Cochinos o Playa Girón en Cuba fue en 1961. En 1962, se produjo el golpe de estado que derrocó al presidente Arturo Frondizi, el cuarto de los seis que se produjeron en el siglo pasado. En este mismo año, también se inició en Roma el Concilio Vaticano II y desapareció el obrero metalúrgico Felipe Vallese, uno de los primeros de los tantos ocurridos en el país en ese tiempo. En el año siguiente fue la elección del presidente Arturo Íllia y el asesinato del presidente de EEUU John F. Kennedy. Todo esto impactó nuestras vidas, lo que nos movió a discutir sobre estos sucesos, asistir a conferencias y debates, y hasta comprometernos políticamente.

La reunión que hoy nos convoca coincide también con otros que se merecen tener presente, como el aniversario de los 35 años de la recuperación de la Democracia Constitucional, el gran logro político de nuestra generación que no han logrado interrumpir, a pesar de las graves crisis que padecimos y padecemos, de los avances del populismo, del vertiginoso crecimiento de la pobreza, de los gravísimos casos de corrupción, la degradación de la educación, etc.

En lo religioso, vivimos el quinto año del papado del jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio -la actual personalidad más importante de la Argentina- que trata de poner a tono a la Iglesia con los grandes cambios que se han producido y están sucediendo en el mundo. Su prédica a favor del ecumenismo y a las demás expresiones religiosas y culturales del mundo, y sus esfuerzos por renovar a la Iglesia no han declinado, a pesar de los desgraciados casos de pedofilia y las campañas antirreligiosas, como las que esconden las propuestas que buscan suprimir la vida de las personas por nacer o mediante la eutanasia, las que quieren imponer la llamada “ideología de género” o las que quieren encarcelar la religión en la conciencia de las personas, cuando no directamente suprimirla.

Para terminar, es bueno recordar dos frases que quedaron grabadas en nuestras vidas: aquella dirigida a “hombres -varones y mujeres- de ciencia y conciencia”, a la que luego se le agregó también “de compromiso”; y aquella que luce en el escudo de la Universidad, “Veritas Liberavit vos”, “la Verdad os hará libres” (Juan 8:31-38). Estas frases, al menos a mí, me han iluminado este largo camino que hemos recorrido en estas últimas cinco décadas y media.

Córdoba, noviembre de 2018.

Pactar en Política, Una Necesidad

pacto politicoLa grave crisis que padecemos nos recuerda y promete acuerdos, convenios, tratados y pactos; verbales o escritos, publicados u ocultos, que se cumplen o no, que beneficien o perjudiquen a unos o a otros.

Ejemplos históricos fueron el pacto de San Nicolás de los Arroyos en 1852, que hizo posible el dictado de la Constitución en 1853; el de San José de Flores de 1859, por el que incorporó la provincia de Buenos Aires, y más recientemente el pacto de Olivos que permitió la reelección de Carlos Menem y la reforma constitucional de 1994. Los cuadernos de la corrupción nos demuestran que entre políticos y empresarios hubo durante años acuerdos espurios para financiar la política y enriquecer a políticos, intermediarios, empresarios contratistas del Estado y hasta a jueces.

En la coyuntura actual el gobierno suscribió un crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y necesita acordar con los gobernadores para que el Congreso le apruebe el presupuesto de 2019, que contendrá el severo ajuste que exige el FMI, y crear las condiciones que beneficien a unos y a otros en las elecciones del año que viene.

Pero allí no termina la cosa; el gobierno, la oposición, los partidos, las empresas, los sindicatos, la Iglesia y la sociedad toda necesitan, para superar el difícil momento que vivimos; acordar objetivos, soluciones, abrir caminos y disponer de recursos humanos y materiales para encontrar el rumbo de cómo salir de este pozo y cómo orientar nuestro futuro. Los más simplistas proponen un “Pacto de la Moncloa”, o algo parecido, que nos encamine a un final feliz, como ocurrió en 1977 en España, pero esos acuerdos históricos son irreproducibles, y la habilidad y la imaginación política son capaces de crear nuevas fórmulas difíciles de predecir, pero siempre posibles de concretar.

Recuerdo que fui testigo, como diputado de la Nación, del acuerdo no escrito que se concretó, con motivo de la grave crisis financiera en 1989, entre Raúl Alfonsín, cuando renunció a la presidencia -luego de las elecciones presidenciales adelantadas que ganó ese año el PJ-, con Carlos Menem, que había triunfado en dichos comicios, pero que asumió ese cargo un semestre antes que el presidente radical terminara su mandato. Por el mismo, cada vez que el Poder Ejecutivo enviaba un proyecto de ley, como ocurrió por ejemplo con el de Reforma del Estado o el de Reforma Económica, la UCR, que tenía mayoría en la Cámara de Diputados, al momento de votar, un grupo de sus diputados se retiraba del recinto, para que los justicialistas, que eran minoría hasta el 10 de diciembre, ganaran la votación, y los radicales la perdieran, ya que votaban en contra, a pesar de que tenía un mayor número de bancas, por la ausencia de los que se retiraban, y en fiel cumplimiento de lo pactado.

Este, y otros acuerdos políticos, escritos o no, se concretan en la política, todos los días. Y ante la grave situación que nos aqueja, por la que crece desmesuradamente la pobreza, el dólar, el endeudamiento, la inflación, el narcotráfico y la incertidumbre, muchos argentinos creemos que ha llegado la hora de que los dos extremos de la grieta, y quienes tienen más poder en nuestro querido país, se unan para apagar este incendio, que nos perjudica a todos -oficialismo y oposición, a los de arriba y a los de abajo-, no sólo este año, sino también el próximo, en el que habrá elecciones.

Jugar a que Mauricio Macri se tenga que ir en un helicóptero, como Fernando de la Rúa, o, porque fracase en su capricho reeleccionista, no beneficia a nadie, ni siquiera a los más feroces opositores. Lo que hay que acordar es cómo superar la crisis económica, pero, también, ordenar el país, y encontrarle un rumbo, que nos permita tener mejor educación, más trabajo decente, seguridad, castigar la corrupción, acelerar la incorporación de las nuevas tecnologías e integrarnos al mundo.

Argentina vivió situaciones peores, y salimos siempre acordando, de una forma u otra.

¿Por qué no lo podremos hacer ahora?

Córdoba, septiembre de 2018.